En el IESS hay que arreglar varios temas estructurales…

IBARRA.- El presidente del Consejo directivo del IESS, ingeniero Jorge Madera Castillo, tiene un reto muy difícil que afrontar para atender las demandas institucionales que fluctúan entre la crisis económica y las exigencias de afiliados y jubilados. Madera concedió una entrevista al portal “4 Pelagatos” y por la importancia de los temas lo reproducimos aquí.

El diagnóstico que hizo el Banco Mundial en abril concluye que aún en el hipotético caso de que el Estado cumpliera sus obligaciones, el sistema IVM (invalidez, vejez y muerte) es financieramente inviable y fiscalmente insostenible…

Ese estudio es uno de los elementos y debe ser complementado y comparado con los estudios actuariales del propio IVM. No es el tema de una tendencia o del Banco Mundial. Esto es una radiografía de lo que es el sistema IVM en Ecuador. Pero el Banco Mundial no sugiere nada…

Pero la pregunta es si ese diagnóstico le va a servir ahora que pasa a administrar el IESS. Definitivamente nos va a servir, pero tiene que ser complementado con otros estudios. Por ejemplo, la actualización de los estudios actuariales.

¿Por dónde comenzará usted?
Aquí hay que hacer básicamente tres reformas. Una es la reforma institucional del IESS como tal, en la cual hay que arreglar temas estructurales y que le están pegando negativamente a las finanzas institucionales.

¿Cómo cuáles?
La estructura orgánica. Los temas de talento humano y de tecnología porque el IESS está montado en una tecnología de hace 20 años y más. Las ineficiencias en la operación que impactan en el afiliado. La calidad de la atención. Todo esto redunda en las deficiencias internas institucionales siendo el IESS una institución demasiado burocratizada.

Ese era uno de los tres factores…
El segundo es que el Biess va por el mismo camino y lamentablemente en las operaciones del Biess se empiezan a reflejar pérdidas (fideicomisos, cuentas por cobrar a los hipotecarios…) que hace que ese banco, que apenas tiene una década, está lleno de problemas estructurales. El tercer gran tema es la reforma del sistema pensional ecuatoriano. De tal manera que en el futuro el ciudadano ecuatoriano esté protegido integralmente. Ese no es un tema del IESS sino es de carácter nacional.

No hay un debate sobre la tasa del aporte, el monto de la pensión con relación al salario medio, el número de años de aporte o la edad de jubilación. ¿Los va usted a plantear porque es parte de la reforma interna que debe hacer el sistema?
Sí, se tienen que ir haciendo reformas internas y nacionales a la vez. El sistema IVM tiene sus características en cuando a número de cotizaciones, el cálculo de la pensión, el porcentaje de aportes, etc., y esos parámetros hacen que funcione el actual modelo que es de reparto con capitalización colectiva. Cuando vemos por todo lado que ese sistema va siendo financiera y actuarialmente inviable, lo primero que tenemos que demostrarnos todos los ecuatorianos (trabajadores, empresarios y el Estado) es que debe haber un solo diagnóstico en el cual todos estemos de acuerdo, porque este es un tema de demografía, de números y de capacidad productiva del país.

¿Qué hacer frente a ese panorama?
Si todos estamos de acuerdo y reconocemos que la situación está así, debemos hacer conjuntamente las reformas mediante el diálogo. Debe haber un acuerdo nacional porque, de lo contrario, se vuelve políticamente inviable.

¿Y cuánto tiempo el país va a pasar haciendo diagnósticos sin pasar a las soluciones?
Si nadie está comprándose el problema, lo primero que hay que hacer es que todos los sectores compren ese problema porque, de lo contrario, si dejamos que sigan mirando desde afuera y pensando que alguien vendrá a hacer las cosas, eso no se podrá hacer. Aquí hay que involucrar en las decisiones a trabajadores, empleadores, jubilados y el gobierno. Los países que han hecho reformas pensionales, lo han logrado mediante diálogos intersectoriales.

Aquí el problema es de plazos…
Aspiramos a que en el transcurso del segundo semestre tengamos un plan de cómo plantear este debate nacional. Porque hay un tema que es fundamental: la caja fiscal también tiene que estar preparada para poder enfrentar una reforma de esta naturaleza. Estas reformas no son gratuitas. Hay que preparar el país para lograr tres cosas. La primera, que los derechos adquiridos por los actuales jubilados no se vean afectados. La segunda: cómo hacemos con el sistema pensional para los jóvenes que inician su vida laboral. El tercero, ¿cómo vamos a financiar una transición de esa naturaleza?

¿Un cambio de modelo?
Hay que hablar de pasar de un modelo financieramente inviable hacia otro modelo, cualquiera que este sea, porque aquí no hay recetas. Hay que diseñarlo. Aquí no vamos a adquirir recetas de otros países. Y esa transición es costosa.