15-01-2020 | 08:30

Unas 200 familias continúan soportando el mal olor

Ibarra. Ardor en los ojos, náuseas, dolor de cabeza, mareos, problemas respiratorios y alergias son los síntomas que sufren diariamente los vecinos de los barrios aledaños a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, PTAR, que se ubica en el río Tahuando. Este problema aún no se ha solucionado definitivamente aunque hay quienes explican que el mal olor ha disminuido desde diciembre pasado.

Una apreciación. Nelson Vaca, morador y representante del barrio Avenida Carchi, según su apreciación personal la disminución de los olores producto de la emanación de gases ha disminuido en un 60%. “Estamos hablando que desde diciembre ha bajado considerablemente pese a que hay momentos que sí tenemos los malos olores, sobre todo en la madrugada”, dijo.

Comunicación. Con respecto a los acercamientos que han tenido con los técnicos responsables, manifestó que sí se han dado reuniones permanentes, sin embargo, tras varios años de espera necesitan una solución definitiva a esta problemática. “Desde la PTAR nos han pedido que cuando haya esos olores inmediatamente nos comuniquemos y así lo hemos estado haciendo”, dijo.

Problemas de salud. Con respecto a la afectación a la salud que podrían generar dichos gases, Vaca comenta que no han tenido esta explicación por parte de EMAPA-I, pero ellos han podido constatarlo, sobre todo en lo que respecta a las infecciones vías respiratorias. “Pero no tenemos un registro para identificar y tener como base”, dijo.

Otro punto de vista. Con esto concuerda Isabel Troya, quien comenta que su hija ha desarrollado alergias por lo que ahora deberá empezar con tratamiento médico, además su suegra también ha presentado complicaciones respiratorias. Ella, por su parte, considera que los malos olores continúan en la misma intensidad. “Sigue permanentemente y en la noche o madrugada es demasiado fuerte”, dice.

Pedido puntual. Con respecto al pedido que hacen a las autoridades, los moradores dicen que podría ser el funcionamiento pero sin la emanación de los malos olores o el cierre definitivo de la planta. “Esas son las dos únicas opiniones porque ya no podemos seguir así y necesitamos que nos den una solución definitiva”, expresó Vaca.