15-01-2020 | 09:00

Un promedio de 18 canes por mes se adoptan en Ibarra

Ibarra. Los vecinos son testigos de las bolsas de basura destruidas por los mamíferos de cuatro patas y de los restos de excremento que dejan sobre las aceras y calles de la ciudad. Según una encuesta del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), los animales callejeros, el smog y la acumulación de basura son los principales problemas que afectan a las principales ciudades del país.

En la provincia. Margarita Mancero, directora de la Fundación Bienestar Animal de Imbabura (BAI), explicó que este tema es complejo porque del aproximado de canes que se encuentran en las calles, más del 80% tienen dueño que son sacados a la calle para que hagan sus necesidades en las mañanas y muchos de ellos ya no regresan sino hasta horas de la tarde. El 20 % restante son perros abandonados o que nacieron en la calle.

BAI lleva más de una década trabajando el tema de animales abandonados y reconoce que en la provincia no existe ningún albergue para atender estos casos y la razón es que tenerlo sería “incentivar a que las personas los dejen en aquellos sitios cuando ya no los quieran tener” o enfermen.

Este problema, para Margarita Mancero, ha mejorado con el transcurso de los años ya que antes los perros de la calle ni siquiera recibían atención.

La fundación trabaja en el parque Ciudad Blanca y sus funcionarios salen a las calles par atender a estos animales, los vacuna, los esteriliza, los alimenta y en casos específicos trata su conducta. Luego los devuelve al sitio donde fueron atrapado o les busca hogar. En este último caso los futuros dueños pasan un proceso de evaluación.

“Aquí no recibimos a los animales porque las instalaciones no son las adecuadas, somos una clínica no un refugio”, aclaró.

Desde 2019 coordinan las actividades con Fauna Urbana, entidad municipal encargada del control de mascotas y animales de la calle. Entre agosto y diciembre se han atendido a 146 canes y se han adoptado a 72. Esto es un promedio mensual de 18 perros. “La cifra habla de que la gente empieza a tener cultura de adopción”, señaló.

Controles. Este fenómeno para Luis Mosquera, responsable del departamento de Fauna Urbana, no se ha incrementado, sino que se ha hecho evidente debido a la preocupación que “ahora sí existe por parte de los ciudadanos”. Enfatizó que no solo es competencia de las entidades municipales sino también de organizaciones, clínicas veterinarias y la sociedad como tal.

Sanciones. Existe una ordenanza municipal que establece castigos para las personas que abandonen a sus canes.

En el 2019, en Ibarra se sancionaron directamente cerca de 300 personas por abandono, maltrato contra los animales e incluso a ciudadanos que los pasean por los parques, sin collar y sin correa.

Las sanciones son económicas que van desde un salario básico (USD 400) hasta 10 y trabajo comunitario, según el capítulo XXII, artículo 97, de la ordenanza que controla y regula la fauna urbana.

Para el veterinario y representante de la Fundación Save Ecuador, Jimmy Jurado la legislación es “tarea pendiente”.

“No existe alguien que de manera formal haga cumplir la normativa no solo en el cantón sino que yo creo que es un problema en todo el país.