01-12-2019 | 09:26
(I)

Las tolas de Ibarra son ignoradas

Desde la cima se puede observar la ciudad en 360 grados y admirar todo su esplendor en compañía de cuatro bustos opacos, sucios, tachados y abandonados.

Ibarra. Para llegar hasta este mirador natural se debe recorrer un camino, casi borrado por la vegetación, y una vez arriba la incomparable vista del paisaje está acompañada por el leve sonido de la planta de agua potable.

Por varios minutos no se escucha más que el ladrido de los perros y por la hierba se cruzan uno o dos transeúntes quienes caminan, con la mirada en alerta, en dirección al estadio de Caranqui.

Lo que antes presumiblemente fue una estación astrológica preincaica, actualmente es una loma, sin ninguna pertenencia. A este lugar se la conoce como la Tola de Emapa.

Contexto. El historiador José Echeverría recuerda que la primera vez que llegó a este lugar, en 1996, pudo observar sobre la tola, una piedra triangular en el centro y alrededor de esta, 12 piedras verticales.

También, en dirección al occidente, existía un graderío de rocas que “lastimosamente” fueron destruidas en su totalidad, hace más de una década, cuando se renovaron los tanques de a-gua ubicados entre la Juana Atabalipa y Cacha.

Según Echeverría, esta tola habría sido utilizada para observar a los astros.

Estudios. En el libro “Las Tolas Perdidas de Caran-qui” y su contexto histórico y regional, escrito por el historiador Echeverría y la arqueóloga estadounidense Tamara L. Bray se explica que en la década de los 70 se registraron 11 tolas adyacentes al pueblo de Caran-qui mientras que para el 2001 ya quedaron siete, siendo la de Emapa la más grande con un tamaño de 90 x 100m de longitud y 10 metros de alto.

Según Echeverría, con fundamento en fotos aéreas realizadas por Fernando Plaza y en entrevistas con los habitantes más antiguos de la zona, habrían existido 17 tolas, en un área de 70 hectáreas. Este dato forma parte del estudio realizado por ambos arqueólogos entre el 2010 y 2014.


Turismo. La nominación de Imbabura como Geo-parque Mundial, abre muchas expectativas en el tema del turismo, sin embargo para el cronista E-cheverría, esos lugares son “desaprovechados”. “Son las únicas señales que nos hacen recordar nuestras raíces caranquis”, indicó

Este sitio es uno de los importantes asentamientos del Curacazgo-Caranqui y sus restos arqueológicos datan desde hace 2000 años atrás.

De acuerdo a la Ley de Patrimonio, las tolas que están en condiciones de recuperarse de forma natural, deben ser tomadas en cuenta.

Por su importancia arqueológica e histórica, estos sitios podrían ser aprovechados para promover visitantes. Echeverría trabaja en Zuleta en la identificación de más de un centenar de montículos de tierra de diferentes tamaños y los cuales deberán determinarse si se trata de tolas antiguas.

Las tolas más importantes de la provincia de Imba-bura, catalogadas por los arqueólogos como monumentales, se pueden ubicar en estos lugares: Urcuquí, Cochasquí, Socapamba, O-tavalo, Pinsaquí , Gualimán, Zuleta y el Tablón en Ya-huarcocha.

Recomendación. A fin de garantizar la conservación de los sitios y bienes patrimoniales arqueológicos, los gobiernos locales y provinciales deben poseer un comisario de Patrimonio para que permanentemente esté vigilando los principales sitios.


Miradores. Otra manera de aprovechar estos lugares sería la construcción de miradores para los turistas desde donde se puede observar la ciudad, en todos sus puntos cardinales.

En Quito, existe la loma de El Panecillo o el cerro del Itchimbía , ambos con una vista en 360 grados.

En Riobamba está la famosa Loma de Quito, que pe-se a no ser tan alta, ofrece una vista maravillosa. Iba-rra tiene el mirador del Arcángel aunque su importancia arqueológica es menor.