04-11-2019 | 09:20

La icónica plaza, fue del júbilo al silencio total

Detrás de las paredes hay silencio absoluto, atrás quedaron esos gritos de algarabía taurina de hace 25 años. ¿Qué pasó con esta obra?, es lo que se preguntan.

Ibarra. El panorama de la Plaza de Toros La Candelaria es desalentador. Paredes sucias y pintadas con garabatos, puertas con candados en evidente deterioro y semidestruidas.

Este sitio, pensado inicialmente como un instrumento para dinamizar el turismo del sur de la ciudad, ahora no es más que un “elefante blanco”, según indican sus vecinos, y que ahora hace parte inútil de un recién inaugurado centro deportivo y recreativo.

A principios de año se anunció una intervención en este espacio como un centro cultural, pero su futuro aún es incierto.

En el pasado quedaron esos años cuando en su interior se realizaban corridas de toros, también faenas populares, conciertos y hasta eventos de motociclismo.

Historia. Para el 18 de septiembre de 1993 se anunció con mucha expectativa la apertura de esta plaza ya que un día antes de su inauguración se había presentado la agenda de fiestas septembrinas del cantón.

La puerta de ingreso principal, diseñada a manera de arco, dio la bienvenida a los aficionados taurinos ibarreños quienes asistieron a la ceremonia inaugural que contó con la presencia de su alcalde Marco Tafur, reinas de belleza, autoridades locales y la bendición de Monseñor Bernardino Echeverría, administrador apostólico de la Diócesis de Ibarra.

Fue sábado. Según la crónica escrita en diario EL NORTE, el evento tuvo su punto de partida con el desfile de Las Carretas del Rocío cuyo recorrido inició en la Plazoleta Boyacá (Santo Domingo) pasó por las Cua-tro Esquinas para terminar en la Plaza de Toros.

Aquel día quedó grabado en la memoria de los aficionados taurinos, quienes presenciaron a los novilleros Raúl Torres y Javier Hidalgo.

La construcción. Según los documentos del Archivo Municipal, la realización de esta obra estuvo en manos de los contratistas Jorge Subía y Marco Antonio Román, con un presupuesto millonario en sucres.

La segunda etapa estaba proyectada para después de cinco años con la construcción de un quirófano, una capilla, una sala para toreros, entre otras adecuaciones que debían realizarse con los recursos que la propia plaza debía administrar.

Los primeros trabajos comenzaron en 1991 con el levantamiento topográfico y el respectivo diseño.

Diario EL NORTE reseña que en julio de 1992 se procedió con la construcción de los graderíos, los mismos que finalizaron en febrero de 1993.

La plaza de toros concluyó su primera parte con la construcción de la arena y además la terminación de las boleterías, drenajes, corrales, y fachada que comenzaron en julio y se entregaron en septiembre, en medio de las festividades de la ciudad.

Al final, la obra se hizo con un monto que superó los 550 millones de sucres.
En abril del 2002 hubo un intento por recuperar la plaza con una propuesta hecha por la empresa taurina “Viarte Espectáculos” que ofreció varias programaciones taurinas con motivo de las Fiestas de El Retorno.

En su agenda se anunció un acto especial con una nueva bendición de parte del O-bispo de Ibarra Antonio Arregui y la intervención de la Comisión Taurina del Municipio de Ibarra, presidida en aquel entonces por el concejal Rafael Vaca.

La cartelera en ese año contó con la invitación de Guillermo Albán, torero guayaquileño de talla internacional.

Consulta popular. En el 2011, en el Gobierno del presidente Rafael Correa, provincias como Imbabura, Guayas, Manabí, Galápagos, Santo Domingo de los Tsáchilas y Santa Elena, en todos sus cantones, respondieron que Sí a la pregunta de la Consulta Popular sobre la eliminación de eventos que causen la muerte de un animal.

Sus instalaciones fueron usadas por última vez, hace un año, para un festival de enduro, una modalidad de competencia extrema de motocicletas.