25-11-2019 | 08:49

La cruda realidad de la violencia de género

Las cifras son cada vez más altas en todo el Ecuador. En Imbabura, en lo que va del año, se han registrado 1 701 casos de violencia de género.

Ibarra. “Nunca nos ponemos a pensar en este tema hasta que nos toca pasar por duros momentos. Yo vi a mi tía agonizar porque un mal golpe la dejó en cama por seis meses hasta que murió. Ella fue víctima de violencia por parte de su esposo. Este mal no es un secreto, solo que preferimos hacer como que es parte de la vida y no, no es normal”, cuenta su testimonio Tatiana Quishpe a propósito del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que se conmemora hoy.

Historia. La tía de esta joven ibarreña vivió 20 años de su vida en una relación abusiva que finalmente acabó con su vida. “Mi tía era una persona muy alegre pero siempre había una tristeza en su mirada.

Cuando nos enteramos de su sufrimiento ya llevaba 15 años de martirio, sus hermanos trataron de salvarla pero ella se fue con él a España. Allá le propinó una golpiza que la dejó inmóvil durante seis meses hasta que no aguantó más y falleció”, cuenta Tatiana.

Su tía, es parte de las miles de mujeres que enfrentan una dura realidad.

Estadísticas. Ecuador, que intenta frenar la violencia de género a través de múltiples programas institucionales, es el sexto país con la tasa más alta de femicidos de Latinoamérica y el Ca-ribe, y esta es la primera causa de muerte de mujeres entre 16 y 44 años de edad, según Naciones Unidas.

De acuerdo a la información de una plataforma de seguimiento de los casos de violencia machista llamada Alianza Mapeo, que engloba a diferentes organizaciones, desde el 1 de enero y hasta el pasado 8 de agosto se contabilizaron 62 mujeres que fueron violentamente asesinadas por el hecho de ser mujeres.

La plataforma de monitoreo reportó que en el 54 % de los casos los agresores emplearon armas blancas para cometer los crímenes, y que cinco de ellos se suicidaron y otros tres protagonizaron intentos de quitarse la vida. El 34% murieron apuñaladas, el 15% fueron estranguladas, el 14 % asfixiadas, el 7 % degolladas, y otro 30% heridas, disparadas o decapitadas.

En el 62,7% de los casos (37 en total) los femicidas fueron parejas de las víctimas, mientras que en el 37,3 % eran terceras personas o desconocidos. El 47,5 % de las mujeres asesinadas (28) eran madres de menores de edad y en ocho casos las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas.

En Imbabura. El capitán Carlos Rodríguez, jefe del Departamento de Violencia Intrafamiliar DEVIF de Imbabura, dio a conocer que en lo que va del año, hasta su oficina han llegado mil 701 casos de violencia de género. Son mil 65 de violencia psicológica y 479 físicos.

De estos, 554 están en investigaciones en la Fiscalía, se han entregado mil cuatro citaciones, 25 boletas de citación y 107 boletas de violencia intrafamiliar.

Problemática. Para la psicóloga Verónica Recalde, este es un problema social que en lugar de disminuir va en aumento. “Cada vez más gente toma conciencia de esta problemática aunque, desgraciadamente, es un problema que se sigue frenando tarde. El entorno pasa por alto muchas señales, por puro desconocimiento, y las personas afectadas, no siempre tienen la valentía de decirlo”, afirmó.

Violencia psicológica. Recalde explica que el maltrato psicológico es quizás el tipo de violencia más común aunque sigue siendo un tema tabú en la sociedad, manteniéndola aún en un tipo de violencia sorda, muda e invisible.

“Como todo tipo de violencia se sustenta en el poder, la dominación y la coerción, abarca desde el menosprecio y las vejaciones verbales hasta formas mucho más sutiles como el control de la economía, de la forma de vestir, de la frecuencia de actividad social, y el control por parte del agresor en las redes sociales y tecnologías”, dijo y remarcó que casi siempre el maltrato psicológico suele ser el preludio del maltrato físico.