09-09-2019 | 09:40

Imbabura, triste con la partida de la maestra Esperancita Sánchez

Ibarra. Verdaderamente no hay palabras para poder explicar las realidades que nos depara el destino.

No pasaron sino pocas horas del fallecimiento del caballero de la iberrañidad, don Fausto Yépez Almeida e Ibarra siente la partida de otra ciudadana ejemplar, muy querida y respetada maestra: doña Esperancita Sánchez de Fuentes, allegada junto con su esposo Fabián Fuentes, a la familia de Faustito Yépez.

Expresiones de su hijo. En una sentida carta de su hijo Fabián Fuentes Sánchez, quien vive en el exterior, expresa lo que su madre significó en la sociedad ibarreña.

“El 7 de Septiembre en la Ciudad de Ibarra, acaba de fallecer mi querida madre la señora profesora doña Esperanza Sánchez de Fuentes, mujer llena de virtudes y de un grande dote de humildad carisma y don de gentes”, señaló.

La música su pasión. Miembro de una familia de alto raigambre musical, los Sánchez Peñaherrera de Ibarra, ciudad que la vio nacer allá por la década de 1930. Desde la temprana edad de 5 años ya interpretaba el piano a la perfección, bajo la enseñanza y conducción nada más ni nada menos que de sus tíos, eminentes músicos imbabureños, como Don Rafael Sánchez, Carlos Sánchez, Segundo Rafael Sánchez y Luis Fernando Sánchez, el autor del himno de los Sánchez Peñaherrera, el pasillo "De Conchas y Corales". Y bajo la especial protección de mi respetable abuela Doña Carmen Beatriz Sánchez quien también interpretaba el Piano y el seguimiento y auspicio muy respetable por cierto de su tío el escritor y poeta Don Ricardo Sánchez.

“De ahí que su herencia musical y talento fue más allá de su interpretación magistral, pues con su estudio y preparación es la única profesora de música en Imbabura y el Ecuador en haber obtenido el Máximo título de profesora de Música y Canto en Grado Superior otorgado por el Ministerio de Educación”, señala su hijo Fabián.

En el magisterio. En el magisterio. Emprendió su carrera magisteril a la temprana edad de 17 años, e increíblemente la vida le deparó otra sorpresa, pues trabajó incansablemente a lo largo de 54 años en la casona que la vio nacer y crecer de propiedad de los Sánchez Peñaherrera, que luego se transformara en el legendario Jardín de Infantes “María Montesori” testigo de su larga trayectoria como docente en este plantel educativo. Fue autora de su himno , pues quien no recuerda "El Jardincito de Mi Vida".

Por su especial carisma fue miembro de múltiples entidades culturales como el Centro Femenino de Cultura Ibarra del cual fue cofundadora y autora del himno, Sociedad Bolivariana, Casa de La Cultura, sede de Ibarra, entre otras. Por su trayectoria y profesionalismo fue acreedora de un sinnúmero de condecoraciones y reconocimientos, como la condecoración "Zoila Tafur Cisneros", como la Mujer del Año; condecoración al mérito educativo otorgada por el Ministerio de Educación; Medalla Pilan-quí otorgada por La CCE-I, entre otras. Autora y compositora de grandes obras musicales. ¡Paz en su tumba!