17-05-2019 | 18:39

En Peñaherrera elaboran pan al filo de la vía

El presidente de la comunidad aseguró que una de las principales necesidades en la comuna es el agua de riego, ya que sin esto no hay producción.

Ibarra. Preparar panes de trigo en un horno de ladrillo construido en la parte inferior de la vía principal, es una costumbre para los comuneros de Peñaherrera, un sector ubicado a una hora de Ambuquí.

Este lugar alejado de la parroquia se forma entre las montañas más altas y su temperatura es de aproximadamente 8 grados centígrados cuando se oculta el sol.

La idea de hacer el horno en medio del muro que forma parte de la carretera es que el producto se mantenga caliente.

La familia Colimba Fernández sigue la tradición de sus ancestros y pasando un día, María, de 24 años de edad y con tres hijos, hace 110 panes y sus principales compradores son los vecinos.

Esta pequeña población de Ibarra acoge a un total de 100 familias y la mayoría, según Carlos Colimba, el presidente de la comunidad, tiene un horno con estas mismas características en sus casas.

El trabajo para María y Angelita, su madre, empieza a las 17:30, mientras el horno se calienta las dos preparan la masa y le dan forma hasta conseguir el pan.

Hernán Juma, en cambio, es el encargado de llevar los panes al horno y estar pendiente cuando ya estén listos en 10 minutos.

Los principales ingredientes son el trigo, la harina y los huevos.

Angelita tiene 43 años y se ha dedicado a este emprendimiento desde hace 24 años.

“El pan se hace debajo de la carretera para que sostenga el calor, que salga bonito y bien horneado”, dijo Angelita, quien también se dedica a sembrar y cosechar trigo, arveja, cebada.

Además, con su familia cría gallos, gallinas, borregos y cuyes.

Comentó que cuando preparan el pan en un horno al aire libre o que no esté en medio de la vía, se enfría rápido “y no sale bonito, entonces le enterramos en la tierra para que guarde el calor”.

Producción. Angelita dijo que con la finalidad de que el producto se venda más rápido comercializa cada pan en 10 centavos, ya que es barato y accesible para los vecinos. Sin embargo, señaló que una de las principales necesidades es el agua de riego. Es decir, solo tienen esperanza de la lluvia.

Si no llega el invierno los sembríos se mueren y no hay trigo. “Siempre decimos que ojalá llueva para que madure la cebadita, aunque el maicito también necesita bastante agua”. Para llegar hasta aquí desde Ambuquí el camino es de tercer orden, es decir, de tierra y para ellos que se mejore la vía no es tan necesario, ya que la felicidad sería si cuentan con agua de riego porque la economía se dinamiza con la agricultura.

El presidente de la comuna Peñaherrera aseguró también que los principales productos que se generan en las 100 familias salen a Pimampiro e Ibarra.

Comentó también que la necesidad más grande es el agua de riego, “es la base fundamental en la que nosotros hemos pensado, aquí hemos vivido historias de sufrimiento porque a veces tenemos agua y otras está seco, vivimos a la aventura, solamente con esperanza del cielo”.

Tradición. Continuando con la preparación del pan María indicó que aprendió en una panadería de Pimampiro donde su esposo trabajaba.

Azúcar y sal también se mezclan durante la preparación. María mencionó que sus dos hijas pequeñas Jessica y Sulema y su hijo, Jostin, también están aprendiendo.