02-12-2019 | 08:21
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‘Bumer’, el ‘rey’ que cambió la ideología de los Latin King

El próximo 10 de diciembre, Luis presentará un documental sobre los Latin King Imbabura. Trabaja en ese documento visual desde el mes de septiembre.

Ibarra. Vengo de un hogar disfuncional. Mi padre abandonó a mi madre y ella se dedicó al alcoholismo.

Me fui de la casa cuando tenía 10 años de edad por exceso de maltrato. Un día salí a la tienda y nunca más regresé.

Mi primera parada fue en Quito. Allí viví un año y medio en el parque de El Ejido. Sobrevivía haciendo malabares, limpiando parabrisas y comiendo de la basura. En las calles me vinculé con las drogas. A los 12 años decidí venir a Ibarra. Llegué a la casa de mi abuelita, pero no fui bien visto, entonces descubro a mi a-mada familia los Latin Kings. Conocí a un chico mayor que mi en el colegio. Siempre lo miraba con collares y sabía que era un Latin King. Escuchaba de esta organización pero nada más. Ese año de colegio mi padre, que era militar, llegó y sin decir nada a nadie y me llevó a vivir con él a Quito. Los maltratos siguieron y una vez más me escapé y retorné, pero ya no donde mi abuelita sino a Azaya. Tenía 14 años de edad e ingresé a los Latin King.

Su testimonio. Antes de ser parte de la organización me vinculé con el robo y con la violencia. Este amigo que conocí en el colegio me insertó en los Latin King. En ese entonces éramos vándalos. Para ser parte de ellos pasé por algunas misiones, pero no por todas las etapas.

A los cuatro meses me coronaron como un ‘rey’. En la calle aprendí a madurar. Tenía dinero por las actividades que hacíamos y siempre corrí peligro. Me propinaron varios disparos. Sin embargo me gané el respeto en base a la violencia. Yo era la tercera corona. He estado más de 17 veces en centros penitenciarios. A los 13 años caí por primera vez. El URMI era como mi casa. Allí era el comandante de los menores. También estuve dos veces en la grande, me involucraron por una muerte de una chica. La última vez que estuve detenido fue hace cuatro años. Empecé a volverme un peligro para otros bandidos. Yo me ganaba la vida en las calles. Pasaba en Alpachaca y todo el tiempo existieron disparos y armas. Siempre caminaba con una pistola. Creo en Dios y los Latin King seguimos al Todopoderoso. Lo más difícil en todo ese tiempo fue firmar la paz con los Blood. En Imbabura soy el único que puedo coronar a un Latin King. Ahora para ingresar a la organización los principales requisitos son estudiar y trabajar.

Giro de 180 grados. Conocí a una chica que fue mi cambio. Ella hacía todo lo contrario a lo que yo era. Me decía “yo le ayudo pero no salga a robar”. Empecé a buscar trabajo y mi primer empleo fue en el reciclaje. Luego fui encofrador. Dios es grande y me encuentro con Santiago Cifuentes, coordinador de la Corporación de Derechos Humanos de Imbabura.

Esto fue hace 4 años y me dio la oportunidad de laborar. Me gané la confianza. Andrés Játiva es otra persona que se convirtió como en mi padre. Fue difícil acoplarme, me inscribieron al bachillerato intensivo de lunes a sábado. Cuando menos lo pensé ya me gradué. Nadie creía. Algunos de la organización no estaban de acuerdo con esta transformación y tuve que eliminarlos. Mi lucha es por las personas que siguen en ese mundo. Dejé mis adicciones sin ir a ninguna clínica, es fuerza de voluntad y respaldo.

El que se quiere dañar lo hace. Cuando tomé este cambio me siguieron y ahora tengo a todos los de mi organización terminando la escuela y el colegio. “Nunca me arrepentiré de haber tomado esta decisión”. Este fue el testimonio de Luis Collahuazo de 26 años de edad. Nació en Guayaquil y es conocido por sus amigos como ‘bumer’. Él es el líder de la organización los Latin King en Imbabura.

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