21-11-2019 | 08:30
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Atuntaqueño pudo volver a comer tras seis meses luego de cirugía

La cirugía se realizó con éxito y participó un equipo multidisciplinario de profesionales del hospital San Vicente de Paúl. El paciente está recuperándose.

Ibarra. Ramiro Cuachalá, de 38 años de edad, oriundo de Atuntaqui, fue atendido en el hospital San Vicente de Paúl debido a una rara complicación en el esófago denominada Acalasia y que dificultaba el paso de alimentos y líquidos al estómago. La incidencia de esta patología es de 1 a 2 habitantes cada 200 mil habitantes.

Sobre la enfermedad. Esta condición se produce por la incapacidad del esófago de contraerse y empujar el alimento hasta el estómago (ausencia de las contracciones peristálticas) y por la falta de relajación del esfínter esofágico inferior (engrosamiento muscular localizado en la unión del esófago y el estómago que funciona como una válvula y permite el paso de los alimentos al estómago y evita que el contenido del estómago ascienda al esófago), que impide el correcto paso de los alimentos al estómago. Se origina por alteraciones de las estructuras nerviosas del esófago y su causa exacta no se conoce.

“Inicialmente el paciente no tenía diagnóstico. El momento en que fue sometido a una endoscopía se ve una estrechez del tercio inferior del esófago y se pide un esofagograma en donde podemos ver la típica imagen en pico de loro de la Acalasia la misma que es confirmada por endoscopía”, detalló Santiago Salazar, médico cirujano del hospital general San Vicente de Paúl.

Ténica segura. El especialista añadió que la cirugía con total éxito duró aproximadamente 40 minutos. El paciente ingirió líquido luego de 24 horas y fue de alta a las 36 horas.

“El tratamiento laparoscópico de la Acalasia es una técnica segura, razón por la cual la cardiomiotomía de Héller es la opción terapéutica más efectiva en el tratamiento de esta enfermedad”, concluyó Salazar.

El esófago está formado por varias capas, y la miotomía sólo recorta las capas musculares externas que mantienen cerrado al esófago, dejando la capa mucosa interior intacta.

Agradecido. Tras la cirugía, Ramiro Cuachalá agradeció al Dr. Diego Mejía, supervisor ejecutor del servicio de cirugía, al Dr. Santiago Salazar, médico cirujano del HGSVP y a todo el personal de centro quirúrgico que participó en la cirugía cardiomiotomía de Héller. “Me siento agradecido porque desde el primer día que ingresé, todo el personal me trató muy bien y gracias a ellos pude mejorar mi condición y en la actualidad ya puedo comer”, dijo.

Es un tema delicado. Hay que tomar en cuenta que generalmente la cirugía provoca una mejora inmediata y a largo plazo, mientras que los otros métodos generalmente producen una mejora en los síntomas de carácter temporal.

Este trastorno puede complicarse por lo que no deben tomarse los síntomas a la ligera.

Si no se recibe el tratamiento adecuado, puede derivar en una perforación del esófago, reflujo o en la aspiración de alimento hacia los pulmones, causando neumonía, entre otros.