28-10-2019 | 09:30

Artista convierte a anciano en un mural de arte urbano

Jairo Mena, de 32 años, es un artista partícipe de pintar murales contextualizados que lleven a la reflexión. Es creador de festivales.

Ibarra. Su nombre es Jairo Mena, desde niño iba descubriendo sus dotes artísticos al replicar las figuras de los libros escolares. Poco a poco fue perfeccionando su técnica hasta que después de graduarse del colegio Daniel Reyes y estudiar Arte en la Universidad Central, se ha convertido en un prestigioso artista imbabureño.

Inicios. Nació en Ibarra hace 32 años, es el mayor de cuatro hermanos y está dedicado al diseño y la ilustración digital. Desde el colegio estuvo ligado con el muralismo comunitario, pero su inclinación ha sido con el arte urbano y al grafitti.

En la universidad se especializó en el grabado y la escultura, pero su trabajo de pintar en óleos y acrílicos que es más editorial, lo disfruta mucho.

Es creador de un festival de arte público que se ha desarrollado en Imbabura durante tres años seguidos con la participación de destacados artistas internacionales, a raíz de eso se ha enfocado más en el mural. Gracias a eso hay muchos colectivos que trabajan con él. De ahí vino su vinculación con un grupo artístico que trabaja en el asilo de ancianos León Ruales para pintar el retrato de Miguel Calvache, residente del asilo.

En los festivales que organiza han participado artistas destacados de otras latitudes del mundo. “Es importante que el público tenga acceso a un mural contextual y con eso inspirar a los nuevos talentos”, manifiesta.

Proyectos. Actualmente está vinculando muchos proyectos internacionales. Hace unas semanas pintó un mural en la amazonía peruana y otro en Lima, en el marco de en un festival donde participaron artistas de diversos países.

“Para mí cada trabajo es como probarme a mi mismo, porque pintar en gran formato es muy complicado, Trabajar jornadas de doce horas es agotador”, dice. “A pesar que la gente valora mi trabajo pienso que me falta mucho, creo que puedo crecer más y estoy en ese proceso”, añade.

Cuenta que primero convive con la gente, aprende sus vivencias y luego pinta. “Reflejar leyendas populares le gusta a la gente”. Piensa que el arte debe ser para admirarlo gratuitamente, a diferencia de las galerías, porque la gente no entra,”el arte debe estar en la calle, entregársela a la gente”.