05-12-2019 | 09:30

1 700 familias con problemas para el acceso al agua potable

Llegaron para solicitar que se respete sus derechos y que se haga un mejor análisis al tema de concesiones. Deberán esperar hasta recibir los resultados.

Ibarra. Algunos moradores de las comunidades de Gualaví, Abatag, y Cusim-pamba, pertenecientes a Otavalo, llegaron hasta I-barra para expresar su malestar y descontento con respecto a la concesión de agua que, según explicaron, los está dejando sin la posibilidad de acceder a este líquido vital las 24 horas del día.

Se organizaron. Aproximadamente unas 150 personas salieron muy temprano desde sus hogares para arribar a Ibarra en cuatro buses. En el parque de La Merced se congregaron y hablaron unos minutos con respecto a lo que pedirían al llegar a las oficinas de Senagua.

“Tenemos que estar unidos”, “Esto no puede seguir así”, “Las autoridades deben trabajar por el bienestar de todos”, “Aunque sea un litro de agua nos perjudica”, eran las frases que se escuchaban mientras llegaban hasta el punto de encuentro.

Problema. Los pobladores cuentan que desde el año 2016 han tenido acercamiento con Senagua y la Junta Parroquial de San Pablo porque el caudal de agua, que va de la vertiente La Compañía en La Rinco-nada, está disminuyendo. “Nosotros tenemos el derecho de uso de esa vertiente pero en 2018 se otorgó una concesión a la comunidad de Pijal y les dan 2.09 litros por segundo pero nos restan al caudal que nos sirve para San Pablo y las otras comunidades”, explicó Ve-rónica Chicaiza, representante de la comunidad de Gualaví, que es parte de la Junta Regional de Agua Po-table Morashuaico.

Añade que hace aproximadamente un mes tuvieron un recorrido a la vertiente y verificaron que está a punto de darse otra concesión a la misma comunidad por lo que reciben 4.71 litros. “Eso significa que nos van a seguir mermando el caudal y la Junta Regional han tomado la decisión de entablar una apelación a esta situación”, dijo con respecto a la presencia en las oficinas de Senagua.

Litros por segundo. Con esto concuerda Renán Méndez, quien lleva nueve años como operador de la Junta Regional Morashuaico.

“Nosotros tenemos una cantidad de 46 litros por segundo para toda la población de San Pablo del Lago y las tres comunidades. Sin embargo, las autoridades de Senagua le han dado a la comunidad de Pijal más litros, aunque en la ley no se puede dar los derechos de uso en una zona arriba de donde se capta el agua. Además, ahora le quieren dar 1 litro por segundo más”, detalló y pidió a Senagua que se haga un estudio técnico a la vez que se respete los derechos porque la situación que viven diariamente es angustiante.

Familias. Según dieron a conocer, se han identificado mil 700 medidores de agua en San Pablo, mientras que en las otras comunidades son 550 lo que daría un total de 2 mil 250 familias, en cambio en la comunidad de Pijal serían 750 familias.

“Por eso estamos desesperados porque si bien es cierto el agua es para todos, debemos pensar en el bienestar de todas las comunidades pero hay que analizar temas como este, ver cuántos usuarios y cuántas familias son en cada sector”, expresó la abogada Marithza Araguillin.

Grave problema. La Orga-nización Mundial de la Sa-lud (OMS) y de UNICEF (2017), confirmaban hace un año que todavía habían personas en el mundo que no tenían acceso al agua. Alrededor de 3 de cada 10 personas carecían de acceso a agua potable y disponible en el hogar, y 6 de cada 10, o 4 mil 400 millones, carecían de un saneamiento seguro.

En el caso de estas comunidades, en la época de invierno tienen acceso al agua en horario de 11:00 a 18:00, en la época de verano es más grave pues deben hacerlo por sectores, es decir, pasan varios días sin este líquido.

Sin resultados. Tras la llegada a la institución, una delegación fue recibida por las autoridades de Senagua y el acuerdo fue que se hará un análisis al respecto, sin embargo, no se establecieron tiempos para una respuesta. EL NORTE intentó obtener la versión del subsecretario de Senagua, sin embargo, indicaron que no se encontraba en la oficina y se desconocía la hora de su llegada.