Ibarra, un paraíso terrenal

kim viveroHoy 28 de septiembre de 2013, Ibarra celebrará sus 407 años de Fundación Española en medio de la naturaleza pródiga, con el venerado, imponente y majestuoso Taita Imbabura, con la bella, esplendorosa y señorial Mama Cotacachi, y con la encantadora, jovial y mítica Laguna de Yahuarcocha.

Una vez más el cielo azul confirma la bendición divina, el sol amarillo caliente que abriga, la blanca nieve demuestra la pureza e inocencia, los verdes prados promueven la esperanza, el aire puro fortifica el cuerpo y el espíritu, el agua cristalina fecunda los campos, el arrullo de los ríos incita a una meditación profunda, el perfume de las flores y dulce trinar de los pajarillos enamoran a los jóvenes, pero también festejará en medio de la alegría y optimismo de los habitantes por sus fiestas, de la unión y solidaridad de los barrios por vivir en paz y armonía, de la satisfacción y orgullo de sus autoridades por realizar una gestión honesta y productiva, del trabajo de hombres valientes y mujeres hacendosas comprometidos con el progreso, de las costumbres y tradiciones impregnadas en la mente y en el corazón de los abuelos, y de la exquisita e inigualable gastronomía que deleita los más exigentes paladares.

Estos talantes naturales y valores innatos hacen que Ibarra sea considerada como un “paraíso terrenal,” pero al mismo tiempo sea justipreciada como una “ciudad de encanto” puesto que por sus fachadas blancas, asentamientos españoles y portugueses se la denomina con elegancia: “La ciudad blanca del Ecuador,” por su hermosa campiña, clima veraniego y amabilidad de su gente se la llama con gratitud: “La ciudad a la que siempre se vuelve,” por la inclinación al arte, música y a la diversión se la considera con respeto: “La ciudad bohemia del norte,” por la Fe y Religiosidad del pueblo creyente demostrada en los templos se la distingue como: “La ciudad de las 7 iglesias,” por el amor que se profesan los enamorados se la estima con cariño como: “La ciudad Cupido del Ecuador,” y por sus joyas arquitectónicas, lugares pletóricos de pasado y modernos parques se la reconoce con admiración como: “La capital del turismo del Ecuador.” ¡VIVA IBARRA!

 

“Los valores innatos hacen que Ibarra sea considerada como un paraíso terrenal”