Ibarra tiene tres sectores con mayor aglomeración

Las plazoletas Francisco Calderón, Monseñor Leonidas Proaño y la parada del Tía, son los sectores donde se registra más aglomeraciones en Ibarra, desde que inició la emergencia por la pandemia en marzo pasado.

En la parada del Tía está Rosa Méndez, una madre de familia y ama de casa que trata de cumplir con el distanciamiento social para prevenir un posible contagio de covid-19. Contó que llega a este lugar para subirse al bus e ir a su casa.

Muchos comerciantes informales también transitan por este espacio y eso hace que no se cumpla con la debida distancia. Sin embargo, también se observa a algunos ciudadanos que no usan la mascarilla e incumplen con las medidas de bioseguridad.

Mientras tanto, en la plazoleta Francisco Calderón las personas esperan ser llamadas para un trabajo como normalmente lo han hecho durante varios años.

Lo mismo pasa en el parque Monseñor Leonidas Proaño, donde las personas se reúnen para conversar y algunos son adultos mayores, vulnerables a contraer el coronavirus

Desde que inició la emergencia sanitaria, cuando los casos de contagiados eran menos de 1 000 solo en Imbabura, se registraron 1 045 alertas por aglomeraciones, es decir, 12 diarias, desde el 17 de marzo hasta el 17 de junio, según datos del Sistema Power BI del ECU 9-1-1.

Sin embargo, actualmente cuando los casos de covid-19 son más de 2 000 en la provincia, las alertas por aglomeraciones han disminuido.

Desde el 21 de julio hasta la fecha, el Servicio Integrado de Seguridad ECU 9-1-1 de la zona, registra 101 alertas, es decir, 5 alertas diarias.

Desde el 21 de julio se activaron 15 cámaras de videovigilancia que miden el distanciamiento físico en Imbabura, a través de un trabajo desarrollado desde la Coordinación Zonal 1 del ECU 9-1-1 Ibarra, posterior a un análisis que permitió determinar los lugares con mayor concurrencia en los seis cantones de la provincia.

Con el uso de imágenes de las cámaras se mide el distanciamiento, si se detectan concentraciones se genera una ficha y se remite a las instituciones de control.

Análisis
El mecanismo genera alertas que van a la sala de videovigilancia y a través de megafonía IP se solicita cumplir esta norma para evitar contagios en esta ‘nueva normalidad’.
El sistema funciona en pantallas: en una se ve a las personas en los espacios públicos y, con base en patrones analíticos, se determina si cumplen o no la medida y en otro monitor se muestran estadísticas. Se usan también tableros de control, mapas de calor, histogramas y coordenadas mediante las cámaras.