Ibarra me duele

Me avergüenzo de lo ocurrido en Ibarra, no se puede ocultar la irracionalidad, la violencia de género, la misoginia, la brutalidad. Lo acontecido con Diana, que a todos nos duele, no justifica que se ponga nacionalidad a un delito.

Ibarra me duele, no te conocí así, mis ancestros a inicios del siglo XX llegaron caminando de Quinchuquí, porque se sintieron bien, no discriminados, nunca ninguneados, “éramos los señores Imbayas”, narraban con palabras que permanecen indelebles.

Los actos abominables ocurridos al margen de la ley, todos lo rechazamos, el imaginario social fue muy duro y descalificó a esta ciudad. ¿Cómo recuperar la imagen de la ciudad a la que siempre se vuelve?. Ardua tarea, todos debemos rechazar cualquier acto de discriminación y xenofobia. Ibarra tiene que volver a ser la Ciudad Blanca, sin racismo, discriminación, erradicando todo tipo de violencia.

El ibarreño, el imbabureño, también ha sido migrante y nunca dejará de serlo, no quisiéramos que en otros países actúen así con nosotros, recordemos lo que pasó hace poco en Chile y España. Por todo eso, como dice un grafiti “venezolano si rima con hermano”, porque si fuimos capaces de entender su situación política difícil y los hemos acogido con mucha sencillez.

Avergoncémonos, disculpémonos por los malos hechos, regresemos a ver a nuestro hermano, ayudándolo.