Ibarra conserva una dulce tradición de sabores

La provincia de Imbabura no solo posee hermosos paisajes, lagos y montañas que son parte su riqueza natural; los visitantes que llegan hasta este rincón ubicado al norte del Ecuador también se encuentran con una amplia y variada gastronomía para deleitar a los paladares más exigentes.

La ciudad de Ibarra es cuna de muchas tradiciones, una de las que ha perdurado en el tiempo y se mantiene hasta el día de hoy es la producción de los tradicionales dulces artesanales, producidos por personas que han ido aprendiendo de generación en generación este arte.

Víctor Núñez, es uno de aquellos emprendedores que ha conservado esta dulce tradición, que inició hace más de 60 años en Ibarra. Su madre, doña Ana de Núñez aprendió a elaborar los ricos dulces de herencia española, cuando a su corta edad trabajaba para doña Clementina de Guzmán, que fue la pionera en la preparación de los mismos.

Cuenta Núñez que su madre, al aprender la elaboración de los dulces, decidió instalar un pequeño local en el parque La Merced donde antiguamente se ubicaba el terminal de transportes de la ciudad. Allí un grupo de artesanos se dedicaban a comercializarlos, en ese tiempo también lo hacían en carretas móviles que iban dando la vuelta por la manzana ofreciendo los manjares a propios y extraños.
Variedad
Posteriormente los artesanos se ubicaron en los bajos del antiguo Cuartel Militar, y en la actualidad continúan en este mismo sector, con unos renovados puestos que llenan de color el parque La Merced.

Arrope de mora, nogadas blanca y de panela, melcochas, alfeñiques, delicados, guayabas, turrones de miel de abeja, caramelos de maní, entre otros son parte de la dulce variedad que se puede encontrar al pasar por el sector.

Innovación
Aunque Víctor Núñez trata de seguir conservando la receta original de los dulces, ha visto la importancia de innovar tanto en el proceso de producción como en su comercialización.
Es así que ahora, cuenta con su propia marca, que lleva el nombre de su madre, además hay sabores diferentes para el arrope, de mora, de fresa, de uvilla. Productos novedosos como un helado de tocte con una base de arrope de mora, maracuyá o tamarindo, son los que Núñez estará ofreciendo para diversificar su oferta a locales y foráneos que visiten la ciudad.

La pandemia sin duda ha tenido un impacto negativo también en este sector, que sin turistas se ha visto desalentado, pero Núñez no ha decaído en su deseo por emprender y seguir innovando. Con mucho entusiasmo nos cuenta que está trabajando en un nuevo proyecto.

“Hemos emprendido en un proyecto en el que queremos que los turistas conozcan visualmente como nosotros producimos los dulces, de manera interactiva la gente podrá hacer lo mismo que yo hago. Elaborar y empacar su propia nogada con los ingredientes que deseen y al mismo precio” señaló.

Este espacio ubicado, en la calle Juan José Flores frente al parque La Merced, será un lugar interactivo donde los visitantes no solo podrán comprar los dulces sino conocer más sobre su elaboración e historia.