Ibarra, ciudad de trilogías

kim viveroEl trajinar silencioso del tiempo a lo largo de 142 azarosos años y una historia rica en verdades nos demuestran paso a paso que después de la erupción del volcán Imbabura y el consiguiente terremoto del 16 de agosto de 1868, que devastaron a la Villa de San Miguel de Ibarra y acabaron con la vida de cerca de 20 000 personas no amedrentaron a ninguno de los sobrevivientes para seguir luchando incansablemente, no solo contra el hambre, frío, enfermedades y desconsuelo, sino también para retornar con fe, esperanza, optimismo y pujanza el 28 de abril de 1872 a la ciudad reconstruida por el Dr. Gabriel García Moreno, comisionado por la Presidencia de la República.

Igualmente, las asombrosas hazañas de un pueblo indómito y patriota, el trabajo tesonero de hombres valientes y mujeres hacendosas, la gestión honesta y productiva de sus autoridades han hecho de Ibarra una ciudad de encanto, para que quien la visite por primera vez se enamore, extasíe y quiera quedarse a vivir.

Además, año tras año, la antigua Villa de San Miguel de Ibarra ha ido adquiriendo características particulares en cada una de sus áreas para que justificadamente sea considerada como la “Ciudad de las Trilogías; ”puesto que día a día el majestuoso Taita Imbabura, la hermosa Laguna de Yahuarcocha y el cálido Valle del Chota hacen de Ibarra un paraíso terrenal. La diversidad de etnias, ricas culturas y costumbres ancestrales demuestran que Ibarra es una ciudad cultural. Los barrios pletóricos de pasado y visionarios de futuro, antiguos parques y modernas plazas, casas coloniales y nuevos edificios confirman que Ibarra es una ciudad de contrastes. La exquisita gastronomía, artesanías manuales y atractivos naturales ratifican que Ibarra es una ciudad turística. La amabilidad sincera, sencillez innata y generosidad espontánea de su gente expresan que Ibarra es una ciudad fraterna. La fe, esperanza y creencia de los feligreses convierten a Ibarra en una ciudad espiritual. Finalmente, el presente bien vivido de cada uno de sus habitantes hace que el pasado sea un sueño de felicidad y el mañana una visión de esperanza para que Ibarra sea catalogada como la ciudad de la eterna juventud.

 

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec