Hugo, los títeres fueron su pasión

titeresOTAVALO. El aprendizaje de artes y oficios, es una de las aptitudes que tiene José Julio Efraín Andrade, a quien de cariño lo llaman Hugo. Durante toda su vida ha dedicado al aprendizaje de diferentes de estas formas de vida. Mecánica, carpintería, pintura, y la elaboración de artesanías, le han servido a Andrade para sobresalir en varias etapas de su existencia.

Su sueño. A nueve días de haber cumplido 86 años, la mente de este adulto mayor se encuentra lúcida. Sus recuerdos afloran y sus palabras fluyen, como si los hechos narrados hubieran pasado hace poco tiempo. Andrade recuerda que al terminar la primaria, en la escuela 10 de Agosto. ‘Quería hacerme telegrafista e ingresé a un curso para eso’, recuerda Andrade pero una deficiencia auditiva le quitó este sueño.

Mecánica. Cuando tenía 12 años, ingresó como operario en mecánica del colegio Otavalo, ese fue su primer oficio, con el que ayudó económicamente a su madre, que cumplió el papel de padre para él y sus hermanos. Años más tarde, tuvo que aprender carpintería y, ‘sin querer’, como él lo dice, empezó en este negocio elaborando puertas para la casa donde habita y sus vecinos.
Experiencia. Andrade recuerda que durante el servicio militar, el mismo que realizó en la provincia de Loja, estuvo como ayudante de radio operador, algo que gustaba mucho y se sentía muy cómodo en ese trabajo. Su interés por las artes inicia con la pintura de cuadros, que vendía en la Plaza de Ponchos, en donde conoció a un argentino que vendía títeres artesanales y fue el inicio de su incursión en este oficio.

Artesanía. ‘Copié lo que el argentino hacía’, recuerda Andrade, quien asegura que los primeros títeres que sacó al mercado los vendió en 40.000 sucre el par. ‘El ex presidente de la República, Sixto Durán Ballén y el ex vicepresidente, Alberto Dahik, fueron sus primeras creaciones. A partir de ese momento, la imaginación de ‘Don Huguito’, empezó a crear más personajes para elaborar sus títeres y algún tiempo después por sugerencia de un amigo suyo, empezó a construir marionetas.

Actualmente. Personajes políticos, nacionales e internacionales, terminaron en el taller creativo de Andrade. ‘Fidel Castro y el ‘Che’ Guevara, eran los más vendidos’, recuerda. Actualmente vive en el barrio de toda su vida, El Batán. Hace dos años dejó de fabricar títeres pero todavía le quedan algunos. ‘Estoy dedicado a la escritura de un libro de mis memorias’, dice mientras nos muestra su taller.