“Huahua”, la película otavaleña que reflexiona sobre la identidad, en plataformas virtuales

Quito (EFE).- La lineal definición que se puede encontrar en los diccionarios sobre la palabra “identidad” choca con el abanico de conceptos desplegado en la película ecuatoriana ‘Huahua’, que invita a profundas reflexiones sobre el tema, a partir del inesperado embarazo que afronta una joven pareja.

Aunque ambos son indígenas, el hecho de que el futuro padre haya nacido en la ciudad y no en una comunidad los enfrenta a una pregunta que cala en los cimientos de sus historias y sacude sus realidades: ¿dónde criar al bebé que esperan?.

“Yo soy indígena”, dice ella. “A mi me han dicho que ya no soy indígena”, comenta él, en uno de los diálogos de la película de 71 minutos, en la que hablan de la importancia de mantener las características de su nacionalidad, la kichwa de Otavalo, pero sin cerrarse al mundo.

Joshi Espinosa, director de la película, comentó a Efe que el nombre de su ópera prima tiene que ver con la palabra “guagua”, que significa niño en quichua.

La idea de la obra nació hace varios años y pretendía ser un cortometraje, gracias a unos 13.000 dólares ganados en un fondo concursable gubernamental.

Pero como el tema daba para reflexiones desde variadas aristas, Espinosa y la productora, Citlalli Anrrango, convirtieron la idea en un largometraje, en el que invirtieron 75.000 dólares de fondos propios, préstamos y aportes de gente solidaria.

Y aunque ya ha sido transmitida en dos festivales ecuatorianos y en otros en Cuba, EEUU, Nueva Zelanda y Suiza, “Huahua” se transmitirá desde este jueves 6 de agosto para Centroamérica y Latinoamérica en la plataforma www.zine.ec, debido al confinamiento por la COVID-19.

Los 18 pueblos y 14 nacionalidades indígenas de Ecuador son una muestra de la diversidad poblacional que aborda el film. Pero incluso dentro de estos hay características diferentes.

Hijos de familias quichuas, “desde afuera parecería que somos del mismo grupo, pero somos, en realidad, familias muy diversas”, dice Anrrango al anotar que Joshi es quichua urbano, de la ciudad de Otavalo, y “parte de su identidad es que sus padres son cristianos”.

Hija de madre mexicana y padre quichua, Anrrango nació en la comunidad de Turuko, una confluencia que le ha despertado muchas interrogantes sobre la identidad, la crianza de los hijos, sobre los legados culturales y las influencias externas.

En medio de esas y otras preguntas, Anrrango sostiene que han sacado en claro que “la identidad no es una camisa de fuerza y que dentro de una persona pueden convivir distintas identidades, que no hacen que una sea mejor a otra, sino que se enriquecen”.