Solo con hilo y lana, Jacqueline crea verdaderas obras de arte

IBARRA.- En varios rincones de la capital imbabureña y en el resto de la “Provincia de los Lagos” existe gente que de una u otra forma sabe o aprendió a marcar la diferencia. En Diario EL NORTE, se los llama “Personajes positivos”.

Jacqueline Bolaños, es uno de ellos. La ciudadana se destaca por crear, a base de hilo nailon y lana, verdaderas obras de arte. Tiene talento y habilidad en sus manos.

Historia
Jacqueline nació en San Gabriel (Montúfar-Carchi). Sin embargo, desde los 10 años de edad reside en la Ciudad Blanca, precisamente en el sector de los Huertos Familiares.

“Hay que creer y amar lo que uno hace. Así funciona todo”, mencionó la hábil artesana, quien añadió que para hacer cada uno de los artículos o prendas de vestir, únicamente se necesita de paciencia, ganas y amor.

Manteles de diferentes tamaños y teteras con su respectivo juego de tazas son parte de muchas de las cosas que crea. Pero, aunque no son tan acogidos como ella espera, sus favoritas son sus creaciones religiosas. Por ejemplo, entre ellas se destaca un pequeño Sagrado Corazón de Jesús, hecho con lana de diferentes colores y también hilo.

Este gusto de crear cosas le nació hace 10 años. Sin embargo, durante esta época de emergencia sanitaria producto de la Covid-19, en especial los meses que tocó hacer cuarentena, Jacqueline vio una oportunidad, no solo de perfeccionar su arte, sino de generar un ingreso extra para su hogar.

Observando videos y tutoriales en Youtube, se fue autoeducando. Así, su trabajo se fue innovando y el número de sus creaciones aumentó.

Reacción
“Primero me dedico a las tareas de mi hogar, ya que soy ama de casa y, después del almuerzo, ya me centro en elaborar mis cosas. La verdad no cuento las horas que paso buscando y cristalizando mis ideas, pero suelo terminar de trabajar entre las 23:00 y 00:00”, mencionó la artesana.

Dependiendo de la complejidad y modelo del trabajo, existen diseños que son concluidos en una semana y en otros tarda hasta un año para que estén listos. Pero eso sí, en lo que transformó en su pasión, le encanta el perfeccionismo.

Aporte a la comunidad
Jacqueline también brinda su granito de arena a la comunidad. Por ejemplo, es catequista en la Parroquia Eclesiástica San Francisco de Azaya, donde prepara a niños y adolescentes de la parroquia Guayaquil de Alpachaca y de sus alrededores que se alistan para realizar la Primera Comunión y la Confirmación.

Varios años también ha sido voluntaria en los cursos vacacionales que se han realizado en el sector de las Lomas de Azaya.

Amante de los animales
Además, en su domicilio, abrió un espacio para ocho perros, siete eran perritos callejeros, pero encontraron un hogar en la casa de Jacqueline, una artesana ejemplo de positivismo.