Hermógenes Mantilla, toda una vida dedicada a la mecánica artesanal

Don Hermógenes Mantilla Pineda es un anteño que ha destacado por años en la industria de la mecánica artesanal.

Toda su vida la ha dedicado a esta actividad, que con mucho orgullo nos cuenta, aprendió desde su niñez. “Desde que tengo uso de razón fui aficionado a los fierros, me gustaba jugar con clavos, hacer construcciones y así fui iniciando en esta actividad”, señaló.

Al ingresar al taller de Don Hermógenes, se siente claramente el olor del metal, es un ambiente que está grabado en la memoria de quienes hemos transitado por esa calle, pues en sus tiempos, era muy común verlo trabajando o sentarse afuera del taller en las tardes, siempre con un elegante sombrero de paño.

Algunos pobladores de Antonio Ante y la zona de Íntag, antiguamente se dedicaban a la producción de derivados de la caña. Una herramienta fundamental en las moliendas era el trapiche, que es una especie de molino con el cual se obtiene el jugo de la caña para fabricar la panela y otros productos.

Don Hermógenes fue un pionero en la fabricación de estas máquinas. Cuenta que inició su actividad fabricando balanzas a mano, y las comercializaba a otras ciudades como Ambato. Luego empezó a fabricar los trapiches; su trabajo ha llegado a muchos lugares del Ecuador.

Cien años de vida
Don Hermógenes tuvo ochos hijos y un buen número de nietos y bisnietos, quienes, el pasado 1 de abril, celebraron sus 100 años de vida. Una celebración importante, pues en estos tiempos no es común encontrarse con una persona que llegue a esa edad con tanta lucidez y buen humor como él.

“Hoy he comprendido que para algo he servido porque he recibido muchas felicitaciones y agasajos de todas partes del país”, expresó alegremente.

Actualmente, Don Hermógenes vive con su nieta, Fernanda Hurtado Mantilla y su bisnieta Carolina Ávila. Fernanda no ha querido dejar que esta tradición se termine y ahora es ella quien maneja el negocio de los trapiches. Aprendió el arte de su abuelo y los sigue fabricando en el mismo taller para luego comercializarlos a distintos lugares del país.
Fernanda cuenta con un ayudante para la fabricación de las máquinas.