Hay cupos, pero no llegan a todos

IBARRA. Eran las 14:00 del Jueves Santo, la Dirección de Hidrocarburos había anunciado que ese día y a esa hora saldrían desde la Agencia de Agip Gas, 16 frecuencias, cada una con camiones cargados de gas doméstico, para ser distribuidos en la ciudad.

Policías custodiaron a los camiones.  En el ingreso a Agip Gas, se registraba un movimiento poco usual. No se veía la presencia de patrulleros, pero sí de elementos policiales, quienes aguardaban junto a la Panamericana norte.
Ya cerca a  las 15:00, salieron  de la agencia tres camiones, cada uno llevaba un promedio de 100 cilindros de gas, su destino final era llegar a Yacucalle con 308 tanques, así lo confirmaron los efectivos policiales, mientras se aprestaban a custodiar a los 3 camiones.

No se vende gas en la Agencia de Agip. Los automotores mientras se dirigían a su destino, eran custodiados por varios vehículos, que no precisamente pertenecían a la Policía, eran usuarios que buscaban abastecerse de gas.
Ellos habían llegado a la agencia  con sus cilindros vacíos, pero allí no les vendieron.
Ya cerca de llegar a Yacucalle y junto al parque La Familia, una gran cantidad de gente hacía fila y esperaba. Arribaron los tres camiones al lugar, pero no les vendieron el carburante en ese sitio. “No vamos a vender aquí, vamos a vender puerta a puerta” dijo un miembro de Hidrocarburos.
En ese momento la gente se indignó y se escucharon voces que decían: “No puede ser posible, estuvimos por horas esperando y ahora nos dicen esto”, “parece que viviéramos en Cuba”, “hacen lo que les da la gana”, entre otras frases eran las que gritaban desconsoladas al menos 20 personas.

Pero nunca vendieron puerta a puerta.  Los camiones dejaron el parque y avanzaron unas cuadras más adelante y la gente tuvo que perseguirles; unos lo hicieron corriendo con el cilindro en sus hombros, otros usando carretillas y otros cuantos en vehículos.
La siguiente parada fue muy cerca a la antigua pista del 4X4, en el mismo sector de Yacucalle y  empezó la distribución. “El costo de cada cilindro es de  2, 50 dólares, no más”, dijo un miembro de la Policía. Los tres camiones se separaron a unas cuantas cuadras cada uno, pero en ningún momento se cumplió la distribución puerta a puerta, como lo había anunciado un representante de Hidrocarburos pocos minutos antes. De los vehículos que perseguían a los camiones, sus dueños empezaron a descargar no solo uno, sino dos y hasta tres cilindros de gas, pero de eso ni funcionarios de Hidrocarburos, ni Policía se percataron. Ya cerca de las 16:00 se anunció que los 380 cilindros de gas se terminaron, pero la fila aún continuaba y mucha gente se quedó sin gas y sin saber cuándo volverían nuevamente los distribuidores al lugar.