Hacerse valer y valorarse más

Un problema que me preocupa mucho, es la falta de interés generacional por hacer familia, por generar vínculos que nos armonicen, pues el reencuentro de uno mismo con los demás, desde la propia identidad de cada cual, nos ayuda a levantarnos y a reconducir la relación entre análogos, a través del diálogo y la escucha. Desde luego, sí importante es que los líderes empresariales tomen medidas que ayuden a enfrentar la emergencia climática, también es vital que otros dirigentes, ya sean sindicales (dimensión social) o religiosos (dimensión espiritual), contribuyan a generar espacios de concordia en un mundo tan diverso, lo que requiere de la confluencia de todos sus moradores. Sea como fuere, nuestro prójimo ha de estar siempre próximo a nuestros andares. Realmente este es un valor humanístico que está ahí, dirigido a todo el linaje y que debe influir positivamente en nuestro diario de vida, tanto privada como pública. Al fin y al cabo, el porvenir es nuestro a poco que lo cultivemos en la unidad, el respeto y la consideración fraterna. Precisamente, son estos esfuerzos pacientes y persistentes, los que nos ayudan a superar la división y cualquier confrontación que pueda surgir. El que veintiocho grandes firmas, con una capitalización de mercado total de 1,3 billones de dólares, hayan respondido conjuntamente a un llamamiento para que fijen objetivos ambiciosos antes de la celebración de la Cumbre sobre la Acción Climática, contribuye a esperanzarnos.