Guerra comercial USA vs. China

Las decisiones económicas de Estados Unidos ejercen efectos negativos o positivos en casi todo el mundo. Las dimensiones de su economía y la demanda de la misma alcanzan a casi todos los rincones del planeta.

La administración Trump está tomando direcciones que generan inquietud. De hecho, Trump está demarcando una cancha aislacionista, tratando de cerrar su economía al libre comercio mundial. Él argumenta que el enorme déficit comercial de Estados Unidos debe ser revertido para evitar la salida neta de divisas y dinamizar la industria nacional, cuyo relanzamiento traería incrementos de plazas de trabajo en el mercado interno.

Para empezar, impuso fuertes gravámenes a la importación de acero y aluminio. Acto seguido se enfrascó en una abierta guerra comercial con China. Los gravámenes que impuso a las importaciones del gigante asiático fueron contestados con la misma proporción. Es lo normal.

China depende fuertemente del mercado doméstico de Estados Unidos y éste último no podrá sustituir productos chinos por nacionales de la noche a la mañana. Estos procesos toman décadas en ser implantados. De ahí que es utópico pensar que el comercio bilateral de las dos naciones vaya a cambiar vía tarifas a las importaciones. El déficit de comercio entre USA y China es de USD 375 mil millones. Que Trump lo quiera balancear es razonable, pero el método que usa no es el apropiado. Debe negociar.