Guardianes del agua en el Antisana

coleQUITO. A orillas de un pequeño riachuelo de la reserva natural del Antisana, un nuevo grupo de padres de familia y abuelos, junto a sus hijos y nietos de la escuela “María Guarderas” de Machachi, se convirtieron en Guardianes del Agua.

“Me comprometo a cuidar el agua, no solo a pensar en mí, sino que el agua sea también para las futuras generaciones”. Con este mensaje sellaron su compromiso, teniendo como testigo a un gran cóndor que sobrevoló el lugar, y a la vista del gran gigante del cerro negro, que es el Antisana.

El proyecto Guardianes del Agua, es una iniciativa de la empresa Tesalia Springs CBC, a través del Fondo de Protección del Agua (Fonag), que busca concientizar y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de preservar este recurso hídrico. Precisamente, este grupo de padres y abuelos recorrieron el camino del Yacuñán (camino del agua), para conocer de cerca las vertientes naturales que dan origen al agua; siendo una de las principales la laguna de La Mica -ubicada dentro de la reserva- que abastece a los hogares de la ciudad de Quito, a través de su planta de tratamiento.

Se calculan alrededor de 25 millones de metros cúbicos de líquido. En el trayecto de la reserva del Antisana, comprendieron que el agua es la fuente que da vida a la fauna y flora que existen en ese sitio: observaron el vuelo de cóndores; así como de curiquingues, colibríes, patos, gallaretes, además de venados, y la belleza de las chuquiraguas que cubren el páramo, entre otros.

José Luis Nuñez, y Fernanda Pazmiño, mediadores comunitarios del Fonag, respectivamente, desarrollaron un taller al aíre libre, donde abordaron varios temas que giran alrededor del agua -como el recurso más importante- y en general del medio ambiente: la importancia de los páramos como proveedores de agua, las consecuencias del calentamiento global, contaminación, basura, incendios en los bosques; uso de agroquímicos en los suelos, entre otros. Pazmiño explicó que la naturaleza es una cadena, que cada cosa es un eslabón y si este se rompe hay afectaciones “tenemos que vernos como parte de la naturaleza, no somos dueños, sino un conjunto en equilibrio”. Esta mediadora que lleva 7 años en el Fondo, considera que es necesario que exista una conexión entre la gente y los ecosistemas ya que de esta forma la comunidad entiende que la principal característica del páramo es que abastece de agua.