Gracias Gabo

david ruizFelizmente, tuve maestros que leían y nos animaban a que leamos. Hoy, como maestro, hago lo mismo: leo y recomiendo leer a mis alumnos. Mi primer acercamiento a la grandiosa obra literaria de Gabriel García Márquez, data del año 1981, cuando algún diario nacional difundió la novela “Crónica de una muerte anunciada”: El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo… Luego, llegaría a mis manos “De viaje por los países socialistas”: La cortina de hierro no es una cortina ni es de hierro.

Es una barrera de palo pintada de rojo y blanco como los anuncios de las peluquerías… Después, “El coronel no tiene quién le escriba”: El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita… Luego, “Los sandinistas”: El niño quedó al otro lado de la sala. Cuando quiso cruzar hacia donde estaban sus padres, un soldado jugó tiro al blanco con su cabecita, destapándole los sesos. Tenía tres años de edad… Después, “La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile” (un libro del que se quemaron quince mil copias, por orden del dictador Augusto Pinochet): “Si no hacen algo por impedir que sigan torturando a mis hijos, me empaparé de gasolina y me prenderé fuego en el atrio de la catedral”. Algunos no le creyeron. Otros no supieron qué hacer. En el día señalado, Sebastián Acevedo se plantó en el atrio, se echó encima un cubo de gasolina, y advirtió a la muchedumbre concentrada en la calle que si pasaban de la raya amarilla se prendía fuego. No valieron los ruegos, no valieron órdenes, no valieron amenazas. Tratando de impedir la inmolación, un carabinero pasó la raya, y Sebastián Acevedo se convirtió en una hoguera humana… En fin, “El general en su laberinto”, “El olor de la guayaba”, “Del amor y otros demonios”, “Cien años de soledad”, “Memorias de mis putas tristes”, “Noticia de un secuestro”, “Vivir para contarla”… Gracias, Gabo. Gracias por haberme brindado horas y horas de placer intelectual, disfrutando la lectura de decenas de tus magistrales obras.

 

David Ruiz Sevilla
davidruizsevilla@hotmail.com