Geoparque un reto

El titular : “¡Grandes noticias para Ecuador. Imbabura Geoparque Mundial de la Unesco”. La noticia alegró a cuantos, personas e instituciones, trabajaron incansablemente desde el 2015 para lograrlo. El mérito es de muchos, comenzando por el Gobierno Provincial. Es de los GAD’s, de los ministerios que apoyaron la idea, de la academia. Pero, díganlo: la declaración es solo el primer paso. Los que vienen son tanto o más importantes como los 219 indicadores satisfechos para ser el primer Geoparque de la nación. La declaración no es indefinida. Puede suspenderse, revocarse, si, en el futuro, la provincia, el país, no cumplen las condiciones exigidas por la UNESCO. Las demandas son un reto, porque “las áreas geográficas, los paisajes, los sitios de relevancia deben ser gestionados mediante un concepto de protección, educación, desarrollo sostenible”, de cuidado de los recursos naturales. Y es aquí cuando asalta la inquietud: ¿podrá Imbabura conservar su condición de Geoparque, cuando se la está convirtiendo en un espacio de alta explotación minera? Cuando los gobiernos concesionan extensas zonas en Intag, el noroccidente, la zona de Buenos Aires. Mientras explotadores artesanales y mafias destruyen, contaminan espacios antes intocados, y las concesionarias no respetan reductos como la Reserva de Los Cedros? Concepto de protección, de cuidado cuando habrá que luchar con la minería, deforestación, ríos convertidos en alcantarillas, contaminación ambiental, etc.