Gabriel García Moreno

El presidente Correa  desde que fue candidato ha señalado que el personaje de la historia que más admira y con quien se identifica es con el presidente ultraconservador Gabriel García Moreno, “El Santo del Patíbulo”, según  Benjamín Carrión; sin duda que  Correa está en su pleno derecho de admirar al personaje que para él es el paradigma a seguir.

Quiero recordarles, amables lectores, algunos pasajes de la “vida, pasión y muerte” de García Moreno: Diciembre 21 de 1859,  solicita al encargado de Negocios de Francia en el Ecuador, Emile Trinité, que Francia acepte al Ecuador como protectorado. Septiembre 26 de 1862,  firma el Concordato entre Ecuador y el Vaticano, por medio del cual se otorga a los obispos el derecho de censurar libros. Junio 22 de 1864, en Guayaquil el Gral. Manuel Tomás Maldonado dirige una insurrección liberal. Agosto 30, en Quito, en medio de un Te Deum que recuerda los tiempos medievales de la inquisición, García Moreno hace fusilar al Gral. Maldonado frente a la esposa de éste. Abril 20 de 1866, el concordato de 1862 es declarado Ley; bajo éste, jamás podrá ser admitido en el Ecuador ninguna religión que no sea la Católica. Enero 16 de 1869, apoyado  por los militares, da un golpe de Estado y derroca al Presidente José Javier Espinosa. Mayo 16, Manuel Ascázubi (cuñado) es designado Presidente Interino por una Convención Nacional convocada por el propio García Moreno. Agosto 11, nuevamente en la Presidencia, expide la VIII Constitución, conocida como la “Carta Negra”, que le dio poderes dictatoriales; según esta Constitución, su  mandato dura 6 años y podía ser reelegido de inmediato. Impone la pena de muerte por delitos políticos. Abril 8 de 1872, crea un impuesto para los indígenas, llamado “la renta decimal”. El Capac Apu (Rey) de Cacha, Fernando Daquilema se subleva, es capturado y fusilado en Yaruquies (Chimborazo). Marzo 13 de 1875, es reelegido Presidente, en concordancia con la “Carta Negra”. Agosto 6, es asesinado. Muchos historiadores le han acusado de haber sido un hombre insensible, cruel y de mano dura. Juan Montalvo, al enterarse de su muerte, exclamó: “Mi pluma lo mató”.

 Coronel (r) Alberto Molina Flores
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