Fuerzas represivas

alberto molinaLos dictadores ya no son militares; ahora, la mayoría son civiles y llegan al poder a través del voto popular, logran seducir a sus pueblos y los convencen de que son sus salvadores y que están para redimirlos, de esa forma se perpetúan en el poder.

Con especial audacia van copando todos los poderes, anulando a la oposición política, amordazando a la prensa, creando organizaciones paramilitares paralelas a las FF.AA. a su personal servicio, o manipulando a los mandos militares y haciéndolos sus cómplices; igualmente, la represión es brutal. A su figura paternalista y mesiánica le rodea una la aureola  de redentor imprescindible; sus parientes cercanos y su círculo íntimo amasan gigantescas fortunas para el dispendio. En Cuba, luego del triunfo del “Movimiento 26 de Julio”, liderado por Fidel Castro, se crearon los Comités de la Defensa de la Revolución (CDR); al inicio, se suponía que estos comités eran organizaciones solidarias que se crearon en cada barrio, luego pasaron a ser de espionaje, delación y para amedrentar a quienes no estaban de acuerdo con el régimen totalitario. Un cuerpo armado, paralelo a las FF.AA., bajo la autoridad directa del Presidente, tenemos en Venezuela: las llamadas Milicias Bolivarianas, integradas por las Reservas y la Guardia Nacional. Tras su incorporación a las FF.AA. y, de acuerdo a su estructura, pasan a tener el mismo rango. Por lo tanto, se dio un paso más para la concreción del llamado ejército revolucionario, siguiendo con ello el modelo cubano, bajo la consigna: defensa nacional popular integral. Además, el gobierno de la llamada Revolución bolivariana (Chávez-Maduro), en sus 15 años en el poder,  ha divido a la sociedad venezolana; ha creado grupos de garroteros que son guardias de choque como las llamadas células de “militantes revolucionarios” (bandas callejeras armadas) y las Redes de Movilización Inmediata (REMI) que las utiliza para amedrentar violentamente a quienes considera sus adversarios. La abolición de las históricas FF.AA. está en marcha y se daría paso a un nuevo ejército surgido de las milicias revolucionarias socialistas, cuya única lealtad es al gobernante que pretende perennizarse. Durar, permanecer, perpetuarse y sucederse a sí mismo, esa es la estrategia del totalitarismo.

Alberto Molina Flores
albertomolina46@yahoo.es