Fue un aporte para las Fuerzas Armadas

Quito. Monseñor Coba durante la entrevista estuvo acompañado de tres colaboradores, entre ellos el padre Geovanny, vicario general del Obispado Castrense del Ecuador.

Con un elegante traje oscuro y una cruz que colgaba de su cuello, monseñor René Coba Galarza, respondió a nuestras inquietudes periodísticas.

¿Cómo asimila su nombramiento como Obispo de Ibarra? Es un regalo de Dios que lo recibí con sorpresa, esas sorpresas que diosito pone en el corazón y con una ilusión grande del Obispo que tiene que ser ante todo un padre, hermano, pastor y un servidor que camina junto a la iglesia, junto al pueblo santo de Dios, animado por los sacerdotes. Pero sobre todo que tiene que ser esa imagen del Señor que acompaña y sirve al pueblo.

Qué significado tiene en su vida la virgen de Guadalupe, que lo ha nombrado en esta ocasión? A mi me parece un detalle muy lindo, una coincidencia que es un signo de Dios que fue ese día que se hizo público mi designación. La virgen tiene para todos en América Latina un significado muy grande porque es la virgen morenita, la virgen mestiza, la que nos acompaña y que también tiene ese detalle tan lindo con San Juan Diego.

¿La devoción crece? Esa querida Diócesis de Ibarra, como todas las diócesis del país tiene una devoción muy grande a la virgen santísima y en Ibarra a San Miguel Arcángel, patrono de la ciudad que acompaña, guía y bendice.

Todos tenemos una misión en este mundo, ¿cuál es la suya? Anunciar el Evangelio que es signo de la presencia de Jesús. Ser un padre, hermano, amigo y un pastor ante todo que quiere caminar con su pueblo, siguiendo las huellas de Cristo y de todos mis hermanos antecesores, quienes han hecho presencia como obispos en esta Diócesis que tiene más de dos siglos de existencia.

Y su propósito monseñor? Continuar con el propósito pastoral de ser una iglesia en salida, ser una iglesia misionera, samaritana, una iglesia que camina junto al pueblo, que se hace pueblo y que ante todo invita a los fieles a mostrar la fe en sus obras.

Usted dice que hay otras guerra que afrontar, ¿cuáles? La corrupción, la violencia, el desempleo, la guerra contra un país fracturado que necesita ser rescatado. Hay que recuperar la credibilidad entre nosotros.

¿El pueblo se olvido de mostrar unidad? Es un reto, el pueblo debe estar unido como en la Guerra del Cenepa, esa fue la gran victoria. No significó defender el territorio físico, sino el rescatarnos como pueblo. El reto, repito, es recuperarnos y eso depende de cada uno de nosotros para seguir amando esta tierra preciosa que Dios nos dio.

MONSEÑOR COBA FUE UN APORTE PARA LAS FUERZAS ARMADAS

Junto a personalidades. Monseñor René Coba es Obispo desde hace 14 años, fue más de 25 años párroco en distintos sectores de la Arquidiócesis de Quito y luego el papa Benedicto fue quien lo nombró como Obispo Auxiliar de Quito acompañando a dos grandes Arzobispos: Cardenal Raúl Vela y Monseñor Fausto Trávez.

Tarea castrense. René Coba considera que su nombramiento como Obispo Castrense fue inesperado, “fue un detalle interesante porque me tocó aprender todo un estilo de camino con una iglesia que ha tratado de ser compañera con los estamentos militares. En esta tarea visité todo el país, los centros militares acompañando las celebraciones y la relación con los estamentos gubernamentales, acotó.