Fue raptado a los 5 años

p37f1José, de 26 años, es protagonista de una tragedia que la relató paso a paso. A los cinco años fue raptado del cantón Pimanpiro  y llevado a Quevedo. Sus ‘hermanos’ desde niño le dijeron que él no era de la familia. 21 años después, está en los brazos de quien sería su progenitora.   

 

Historia. Una historia para llorar, es la que vivió en carne propia el vendedor de polaca (vasos de avena) de 26 años que se partió el lomo en las calles de Quevedo para salir adelante.
La verdadera identidad de Luis Alexander Rivas Saltos, sería José Luis Andrango Álvarez. Según la cédula del muchacho, sería oriundo de Los Ríos. Él afirma ser imbabureño y que un hombre hace 21 años lo raptó.
El joven, relata que desde niño salió a las calles de Los Ríos a buscar la vida con la angustia de no saber quiénes eran sus verdaderos padres.
Doña María Álvarez de 45 años, dice ser la progenitora del niño que fue raptado de sus brazos “por un hombre de la rueda moscovita”, que llegó hasta Pimampiro.
Según la mujer, el captor de su hijo, le pretendía. Ella no le habría hecho caso, por esta razón el sujeto le comentó que le robaría al muchacho. Ella pensó que era una broma del pretendiente. Jamás imaginó que él raptaría a su hijo mientras la mujer compraba en la tienda.
Quien en realidad sería, José Luis Andrango, raptado a los 5 años, explicó que la familia con la que vivió todo este tiempo le trataba mal. Por esta razón desde niño salió a  trabajar. Pasó desde ser albañil, vendedor de Bon Ice, cargador de mercado y vendedor de polaca en los buses
“Yo quería saber quién era mi familia. Me entrevistaron los de En Carne Propia y salí en la televisión”, declaró.
Familiares y amigos de María Alvarez (madre), le comentaron sobre la historia del vendedor de la calle que buscaba a su familia.
La Fiscalía receptó la denuncia y proporcionará ayuda sicológica al muchacho.
El caso será investigado, se espera la prueba de ADN para comprobar el parentesco, aunque para la pareja, ya todo está dicho. Él está seguro de haber regresado a los brazos de su madre, y ella, segura que recuperó a los 21 años a su amado hijo.

Pedido. “No es justo, lo que pido es que se haga justicia”, repetía el muchacho.
Luis, teme que el caso hubiera prescrito.
Javier de la Cadena, presidente de la Corte Provincial de Justicia de Imbabura, explicó que los delitos de plagio prescriben a los 5, 10 y 15 años, según el caso.
Este caso podría judicializarse como Trata de Personas que prescribe a los 50 años.