Francisco rescata espacios olvidados con arte y juventud

Ibarra.- Francisco Palacios es un gestor cultural de tan solo 27 años, él desde su niñez estaba inmiscuido en el arte por seguir los pasos de su familia. El joven ha trabajado en proyectos importantes como el rescate de espacios olvidados en la ciudad por medio del arte.

 

Importante
Francisco siempre ha estado vinculado al arte, su madre pintaba artesanías, su familia creaba esculturas y se dedicaba a la pintura. “Desde pequeño me gustaba ver como realizaban estos productos artísticos, me apasionaba mucho el dibujo y puedo decir que el arte siempre estuvo presente en mi vida”, contó Palacios.

 

Estudió artes visuales en la Universidad Católica en Quito en donde aprendió muchas técnicas para hacer arte, cuenta que existió ciertas etapas en las que poco a poco se fue adentrando el tema de gestión cultural y de ver al arte como una posibilidad de trabajo.

 

Después de graduarse, llegó hasta la ciudad de Ibarra en donde se involucró al 100% en el tema cultural como un gestor independiente hace ya ocho años.

 

Francisco aseguró que en este tiempo, su trabajo más relevante ha sido fundar el proyecto Tola cuyo nombre hace referencia a una pirámide cultural, es decir que desde la cima hay un mejor entendimiento de la cosas. El primer reto era buscar un espacio para impulsar y promocionar el arte urbano y lo encontraron.

 

Rentaron por un año una casa antigua en el centro histórico y que fue restaurada, allí realizaron talleres de fotografía, cómic, video, animación y enseñaban danza. El 2016 fue un año para consolidarse como colectivo. En el 2017 perdieron la sede pero eso no fue motivo para frenar el proyecto. Al contrario Francisco empezó a plasmar su creatividad desde otro eje.

 

“Ha sido un espacio que realmente movió muchas cosas en lo cultural dentro de la ciudad por ejemplo mostrar posibilidades de cómo presentar la cultura mediante exposiciones artísticas, pienso que no se tenía un concepto de trabajar con el arte”, contó Palacios.

 

Algo que le gustó mucho fue la oportunidad que tuvieron por medio de las Hermanas Hijas de la Caridad de poder trabajar con el asilo de ancianos León Ruales. Enfatizó que esta experiencia les trasmitió a varios artistas a ser parte de un espacio identificado del adulto mayor y sensibilizarse.

 

El espacio cultural Tola está ubicado por el colegio Oviedo en donde han dividido para trabajar con un emprendimiento de diseño de moda y se piensa dar talleres en medio de esta emergencia sanitaria.

 

Al momento es parte de la Misión Scalabriniana en donde ven al arte como una parte esencial para el desarrollo de la sociedad. En ese lugar se ha involucrado con niños, adolescentes y jóvenes migrantes que viven en la ciudad y la provincia.

 

Francisco es parte del área de la niñez y juventud y está a cargo del Movimiento Juvenil Scalabriniano en donde se practican valores de integración e inclusión a las personas en movilidad humana. La idea es ser un colectivo que apuesten por la integración en la comunidad.

 

“Nuestra fortaleza es la diversidad cultural y de conocimientos para hace frente a todo tipo de violencia y de xenofobia”. Uno de los adolescentes que es parte de esta organización es Omar Rivero González, tiene 13 años y es venezolano.

Dijo sentirse feliz y orgulloso de estar en esta organización ya que les incentiva a los jóvenes a tener muchos conocimientos sobre sus derechos como niños y adolescentes. “Es lindo que a pesar de mi nacionalidad me tomen en cuenta para asumir esta responsabilidad tan bonita como es ayudar a otros jóvenes a que se unan al Movimiento Juvenil Scalabriniano. Estoy muy feliz”, agregó.