Formas de espiritualidad

renata barraganLos individuos demuestran su  espiritualidad de diversas maneras, muchas de ellas son tan distintas y propias que crean una infinita gama de manifestaciones. Para algunos la espiritualidad es la forma cómo una persona encuentra significado, esperanza, alivio y paz interior en su vida.

Para otros sienten espiritualidad a través de la religión, otros la consiguen a través de la música, el arte o una conexión con la naturaleza. Mientras otros la hallan en sus valores y principios. Pero hay que recordar que todo el mundo es diferente, por lo tanto, lo que funciona para unos no puede funcionar para otros. Debido a conceptos ligeros sobre la espiritualidad en los tiempos modernos, combinados con el furor que despierta cualquier corriente o moda, el resultado son miles de individuos en una búsqueda y exploración desesperada  aunque superficiales de experiencias trascendentales para alcanzar paz interior, crecimiento personal, equilibrio y sabiduría. Actualmente estamos en una época en que todo se reduce al espíritu, desde la medicina hasta la decoración, pasando por la economía y la sexualidad se ve tocado por la onda mística que rodea a lo que hoy precariamente se conceptualiza como espiritualidad. El perfil del “espiritual” no está libre de las etiquetas.  Cuando se habla de alguien espiritual, viene a la mente muchos estereotipos: la imagen de una persona con pocas o ninguna pertenencia material. Un individuo con rosario en mano que reza a toda hora, aquel que solo escucha mantras o cuentos tibetanos, el que cuenta a los cuatro vientos sobre sus viajes astrales y encuentro con seres divinos, o “el fanático” que trata de convencer a las personas de tal o cual cosa. Nadie sabe con seguridad como se relaciona la espiritualidad con la salud, parece ser que el cuerpo, la mente y el espíritu están conectados. La salud de cualquiera de estos elementos parece afectar la salud de los demás. La gente constantemente se aferra a algún estereotipo pre-diseñado para ser considerado “espiritual” y así alcanzar las bondades que supuestamente proporciona este estado. Piensan de manera errónea que llevar el rótulo de “espiritual” automáticamente otorga el título de “mejor persona”. Tengamos cuidado en tratar de demostrar tal o cual situación “espiritual” que muchas veces no la tenemos, sino que la deseamos aparentar.

 

Renata Barragán
      chiquita25@uio.satnet.net