Las florícolas viven una crisis que se ahonda cada día más

CAYAMBE.- La emergencia sanitaria por el coronavirus golpea duramente a los sectores productivos. Es por eso que los floricultores hablan de la peor crisis de su historia ya que los pedidos se han reducido hasta el 95%. Esperan urgentemente la ayuda del Gobierno.

Es complicado.
Sebastián Padula, presidente del Núcleo de Floricultores de Cayambe, conversó con EL NORTE sobre esta complicada situación. “Es la crisis más grave que registramos en la existencia del sector. Estamos prácticamente paralizados en ventas. Estamos vendiendo, en algunos casos, el 0% y en otros casos solos llegamos al 5%. Es decir, de cada 10 tallos cosechados, prácticamente los mismo 10 tallos se están botando a la basura”, detalló.
Ese 5% equivale a unas pocas ventas a Estados Unidos y Europa. “Pero siendo optimistas porque esta semana cerró el mercado Ruso, porque aunque no muchos lo saben también entró en cuarentena desde el 28 de marzo y se extiende hasta el 14 de abril, por lo tanto el mercado que estaba llevando poca flor y aprecios baratos, también se cerró”, añadió Padula.

Cierre de mercados.
La crisis empezó en enero cuando los pedidos fueron cancelados por los compradores asiáticos. Algunas fincas que distribuían hacia ese mercado ya fueron afectadas y conforme fue incrementándose la pandemia en el mundo, los otros mercados también han ido cancelando los pedidos hasta llegar al punto actual que prácticamente todos los mercados han cerrado.
Padula explica que los clientes no pueden comprar la flor porque no pueden transportarla desde los puertos de destinos hacia sus empresas. Por otro lado, esas mismas empresas no tienen permisos para trabajar ya que todos los gobiernos prácticamente han adoptado las mismas disposiciones.
Aunque están consientes de la situación, esperan la pronta ayuda del Gobierno ya que pronto esta situación se volverá totalmente insostenible.

Solicitan ayuda para no quebrar

Muchas florícolas temen que si esta crisis se sigue extendiendo en el tiempo, algunas deban cerrar y dejar sin el sustento diario a decenas de familias.

Preocupados.  Oscar Aguirre es propietario de una florícola en Pedro Moncayo. Cuenta que son aproximadamente 30 familias que dependen de esta actividad. “Realmente la época difícil llegó desde comienzos de la segunda quincena de marzo cuando se cierran los mercados a donde estábamos orientados”, dijo preocupado y añadió que durante los 20 años que tienen en este sector nunca habían experimentado una crisis de esta magnitud.
Facturación pendiente.
A esto se suma la falta de liquidez que tienen ya que aún no han podido recuperar el dinero de las ventas por San Valentín. “Los pagos estaban pendientes, y aunque no fue una buena temporada por factores climáticos, pero las ventas que sí se dieron se pagan en marzo, justamente cuando todo inició”, dijo Aguirre.

Fertilización. El empresario contó que decidieron suspender las labores de poscosecha debido a que no se están generando ventas pero que se están manteniendo las labores de fertilización, y que implican un gasto, para preservar sus cultivos.