Ibarra. “Cuando pisé la mina no sentí, me di cuenta cuando levanté la cabeza y observé que perdí mi pierna”, dijo el coronel José Ignacio Fiallo. Actualmente es miembro del equipo planificador del Comando Conjunto de la Fuerzas Armadas.

Él es cuencano, pero tiene dos hermanas que son ibarreñas. Mencionó estar muy feliz de visitar la ciudad.

Relato. “Agregó que a su generación le tocó vivir esta guerra y que fueron momentos demasiado complicados, sintió miedo al ser llamado a combatir, pero aseguró que esto fue desapareciendo conforme fueron ocurriendo varios eventos, los cuales le iban otorgando la seguridad para seguir luchando y defender al territorio ecuatoriano.

Su mente viaja a aquel tiempo, y recuerda que a finales de febrero, cuando recibía misiones de emboscar a todas las patrulla peruanas que subían por el río Tiwintza hacia el destacamento, en uno de los relevos, hubo un compañero que por realizar el reconocimiento del terreno pisó una mina.

“Cuando esto ocurrió no dudamos en ir a rescatarle, en el momento en el que salíamos del campo minado que estábamos, recuerdo muy claro que pisé la raíz de un árbol y en esa raíz estaba colocada una mina”.

Cuando pisó la mina, junto a sus cuatro compañeros, salieron por los aires por la fuerza de la explosión.

En ese instante su equipo de patrulla nunca lo dejó solo y entraron al campo para rescatarlo.

Le pusieron en una camilla, en un lugar que estaba cerca al destacamento peruano a donde un helicóptero no podía llegar para ayudarlo a salir. Fiallo dijo sentirse muy orgulloso de ser un militar ecuatoriano.