Fausto Yépez Almeida recibió el homenaje del GAD-Ibarra

Con discursos cargados de emotividad y de frases que calan muy hondo en el corazón de los ibarreños, se develó el monumento en honor a don Fausto Yépez Almeida, insigne personaje cuyo paso por la vida también se perenniza al constar ya en la nomenclatura de la ciudad esta avenida del periférico sur con su nombre.

Exalcaldes, autoridades provinciales de elección popular y de designación, exdiputados, representantes institucionales de organizaciones civiles, militares, de Policía, eclesiásticas y estudiantiles estuvieron presentes en este acto especial del GAD municipal. En representación de la familia del homenajeado intervino su hijo, arquitecto Fausto Yépez Collantes, quien hizo una reminiscencia de lo que su padre fue, hizo y contribuyó para el adelanto de la ciudad.

La alcaldesa de Ibarra, Andrea Scacco Carrasco, casi al finalizar su discurso solicitó a los presentes ponerse de pie para referirse a la primera estrofa del himno a Ibarra: “¡Salve, Ibarra!, ¡Hermosa sultana!, rosa abierta a los rayos del sol. En tus campos de oro y de grana, resplandecen la Luz y el Amor”, dando a entender la significación que tuvo el querido personaje con lo que representa la ciudad en su esencia.

“En calidad de alcaldesa, como su amiga y como una ibarreña de cepa, quiero rendir mi homenaje más sincero y sentido a un noble ibarreño que ocupó con honradez, conocimiento y sabiduría diferentes dignidades de carácter público y hemos elegido este sitio, en este redondel del periférico sur, justo a la entrada a nuestra ciudad, un espacio para rendirle pleitesía y gratitud por todo el esfuerzo realizado durante años al servicio de su querida Ibarra con amor y compromiso”, señaló Scacco Carrasco.

Al tiempo destacó el pasado sábado su recuerdo “de don Faustito, del brazo del notable historiador, don Roberto Morales,
autodenominados amigos de Ibarra, buscando que las instituciones públicas y privadas financien una de las joyas históricas literarias que se llama Monografía de Ibarra”, pronunció.

Hace dos años, Faustito, el buen vecino, el hombre de las tertulias, el boticario que atendía a domicilio con su inefable bicicleta, el amigo, el padre, el abuelo, cerró sus ojos para siempre”, recordó la alcaldesa de Ibarra.