Familia llora a Paula en medio de la pandemia y a miles de kilómetros

El caso de una menor de cuatro años de edad que, presumiblemente fue asesinada por su padrastro, en Tabacundo, casi no se contó. Tal vez el cantón donde se produjo el incidente no es tan concurrido o conocido como las grandes capitales, pero detrás de la lamentable historia, está un padre y una familia que luchan por lograr justicia. Paula Andrea era una niña de sonrisa amplia, cabello castaño y mirada penetrante, solo su supuesto victimario sabe qué fue lo que pasó con la pequeña la mañana del último 27 de marzo, fecha en que la ciudadanía estaba pendiente del crecimiento de casos de contagiados por Covid-19.

Recuerdos
El padre de Paula, Leonardo Salazar, recuerda a su hija cuando aún era muy pequeña. La última vez que la vio fue en noviembre de 2016, cuando retornó de Ecuador a su natal Venezuela y terminó la relación con la madre de la niña. El hombre asegura que desde esa fecha, nunca más pudo comunicarse con su hija, ni tampoco verla, sin embargo recibió noticias de ella tres días después de su muerte.
Cuando preguntamos a Leonardo cómo era su hija, con la voz entrecortada, desde Trinidad y Tobago, respondió que Paulita era una niña alegre y sana y nunca presentó ningún problema. “Estaba totalmente bien, ella tenía un año y dos meses la última vez que la vi. Desde que llegué a Venezuela nunca más tuve comunicación con mi niña, su madre me la negó totalmente, me bloqueó en redes sociales”, dijo el ciudadano vía telefónica.

La fatal noticia
Al consultarle sobre cómo se enteró de la muerte de su hija, su voz se volvió a apagar y relató que conoció del hecho por unos amigos de la madre de la menor, de quien omitiremos su identidad por respeto a su privacidad. “Llamaron a mi mamá, para decirnos que la niña había muerto por un paro cardiorrespiratorio a consecuencia del Covid-19, pero nunca me dijeron que había una persona detenida por presunto maltrato infantil hacia Paula. Luego vi en la página de la Policía de Ecuador que había un sospechoso y después leí el proceso y vi el detalle de la autopsia, en donde decía que Paula falleció por maltrato infantil”, agregó.
La autopsia practicada a la niña arrojó que su deceso se produjo por una sepsis toracoabdominal, politraumatismos y violencia infantil, y no ahogada en un baño como aseguró su padrastro cuando le llevó sin signos vitales al hospital.
Para el hombre y su familia, esta noticia fue como un balde de agua fría sobre ellos. “Aparentemente Paula estaba siendo educada en un ambiente adecuado, estaba cuidada, o eso era lo que nos hacía creer su madre. Lo primero que hice fue llorar y pensar mucho en mi hija, creía que era mentira lo que estaba pasando, nunca me imaginé que Paula estaba siendo maltratada, golpeada por su madre y su padrastro. Lo que ella publicaba y decía a sus amigos y familiares, era totalmente lo contrario”, mencionó mientras la indignación se iba apoderando de su tono de voz.

Buscó respuestas
Aseguró que durante muchos días trató de comunicarse con alguien y el 10 de abril, fecha en que la pequeña fue enterrada, logró comunicarse con su madre. “Ella me dijo que Paula había muerto por un paro respiratorio, pero no dijo que falleció por la paliza que le habían dado ellos. Insistí para poder comunicarme, porque nunca se molestó en avisarme siquiera”, relató.
Lo peor llegó días más tarde. Las amigas de la madre de la niña llamaron a Leonardo y le confesaron todo. Ellas sospechaban porque presenciaron una vez como la madre le pegaba fuertemente. Dijeron que la mujer les contó que el acusado no quería a la niña y por eso tenían problemas. “Paula era maltrata por ambos, ella no levantó cargos contra Andrés A. y sigue manteniendo su posición, ocultando la información y sin decir nada”, aseguró.