Examen de conciencia

Con seguridad en la mayoría de familias del mundo, principalmente del norte ecuatoriano, debió existir en noche buena el abrazo fraterno y el deseo más íntimo para que las cosas malas del pasado se vuelvan buenas en el presente y esperanzadoras en el futuro. Eso está bien.

Pero con seguridad también, habrán pasado una noche fría y en el olvido, quienes se debaten en medio de la pobreza y la indiferencia. Es precisamente a estos sectores a los que debemos ayudar para que su realidad cambie, pensando siempre en las enseñanzas de nuestro Dios. La Navidad es la llegada del mesías, del hombre que cambió el mundo, del protagonista de una historia diferente que dejó enseñanzas escritas, pero que los humanos las olvidamos fácilmente, ya que existen prioridades que se vinculan con el poder, el dinero, la indiferencia a los que menos tienen. Este es el momento de hacernos un examen de conciencia y cambiar el concepto del individualismo por la comunión con las enseñanzas de Jesús para trabajar en favor de un futuro lleno de paz y felicidad y en contra de la pobreza, la explotación, la violencia, la corrupción y los males del mundo materialista. Pongamos fe en un futuro feliz sin distinciones de ninguna clase.