Evolución en ropa femenina kichwa

ropa-kichwaOTAVALO. Hilda Males es una arquitecta de interiores que diseña y confecciona su propia línea de ropa. A sus 32 años encontró en este trabajo su identidad, el ser de su existencia. Zhafra es su marca, la que ya se distingue en el medio comercial. Nació en 2008, como respuesta a una necesidad personal de buscar una identidad, más allá de la que le habían impuesto.

“Fui a un baile de gala y vi que nuestro atuendo era tan marcado y no pasa de los mismos elementos. La mujer kichwas podían ser muy bonitas, lindas, menos sensuales y sexis. Me pareció interesante indagar en ese tema”, explica con la naturalidad del caso.

Hasta ese momento Hilda quien se gradúo de la Universidad de Las Américas de Quito, no encontraba ropa que llenara sus expectativas en el mercado local, así que emprendió este desafío personal. Sus productos blusas personalizadas y distintas llamaron la atención de varias mujeres que después se convertirían en sus clientas.

Diseños ajustados, más escotados, con nuevos colores y diseños innovadores son parte de los que Zhafra ofrece a su clientela. El nombre de la marca nace del kichwa que quiere decir hojarasca. Esta palabra fue tomada para crear una paleta de colores diferentes a los tradicionales.

El impacto fue total, de crear sus propias vestimenta pasó rápidamente a comercializarse. Aunque al principio sus primeros diseños, literalmente fueron plagiados, eso no la desanimó. sentir de la marca “Es una propuesta la que hago, con el paso del tiempo veré si, se queda o no. Además no tengo prisa”, explica. Zhafra es una blusa pegada al cuerpo, con escote y nuevos diseños.

Las blusas están a la venta a través de la página de Facebook de Zhafra. Los envíos dentro de Ecuador no tienen ningún costo adicional. El diseño y la artesanía se juntan en el proceso de elaboración de cada una de estas prendas. Confeccionada en seda-mate y encajes, su diseño ha sido inspirado en las líneas tradicionales de la blusa kichwa-otavalo y el corsé de la época colonial.

Un sincretismo que se viene dando a través de la historia dentro del atuendo tradicional según las necesidades funcionales, simbólicas y estéticas de las warmis. Sus productos se combinan con el mítico bordado que es una gavilla de flores de chochos, que ha sido plasmada sobre la blusa por manos de artesanas bordadoras kichwas en hilos de seda, apliques y cristales. Esa fue una de las características que tuvo su primera colección que lució Sydney Males, durante las pasadas fiestas del Pawkar Raymi.