Evaluando a la educación

Hoy, el Gobierno Nacional no manifiesta cambios reveladores en el campo educativo que vislumbren una efectiva transformación en este sector social fundamental para alcanzar un real desarrollo económico; así para citar dos ejemplos: dentro de los 140 distritos educativos, el Distrito Ibarra, Pimampiro y Urcuquí – 10D01 – se encuentra entre los más grandes del país.

Este supervisa más de 100 instituciones educativas, pero de estos centros educativos solo uno tiene directivos titulares, los demás se manejan con encargos temporales apoyados de buenos docentes que decidieron asumir este duro desafío profesional; y la segunda, la continuidad en la aplicación del Ser Bachiller que se viene ejecutando sin modificaciones substanciales, según datos oficiales alrededor de 40 mil jóvenes no lograron ingresar a la universidad en el año 2018, muchos de ellos con seguridad no tuvieron los recursos económicos para prepararse en los institutos privados, negocio que a propósito ha despuntado en los últimos años.

La sociedad quiere un sistema educativo ordenado, con seguridad para padres y madres de familia sobre la formación que está brindando, que vayamos a un cambio estructural que dure mucho tiempo y que los estudiantes no se vean obligados a recurrir a clases particulares o centros de nivelación para aprobar las asignaturas o acreditar en los exámenes de titulación, ojalá nuestros gobernantes piensen en educación como inversión y no como un gasto.