Etnoeducación desde raíces afroecuatorianas

Ibarra. Etnoeducación a-froecuatoriana es un término que encierra un sueño nacido desde el sector afrodescendiente y que parte de la necesidad de aprender sobre la historia del pueblo negro, “casa adentro”, co-mo decía uno de los iniciadores de este sueño, el esmeraldeño Juan García (+), que se identificaba siempre como un obrero más de la lucha por el reconocimiento de su pueblo.

La etnoeducación afrodescendiente busca que todos los habitantes del Ecuador conozcan sobre los orígenes de la afroecuatorianidad, sus costumbres y también sus desafíos.

No se trata únicamente de hablar o conocer sobre la esclavitud, que es de lo poco que se conocía en los libros de Estudios Sociales. Los descendientes de África fueron “robados” de su continente para ser esclavizados y sumidos en los castigos más terribles, maltratados con látigos y convertidos en mercancía.

El legado de cultura africana es algo muy fuerte que, con el paso del tiempo, se fortalece; la alegría reflejada en la bomba, el liderazgo de mujeres y hombres que lucharon por un mejor porvenir, solo es una parte de los elementos que constituyen la etnoeducación afro-ecuatoriana.

El término, justamente, nace de la idea de un grupo de hombres y mujeres convencidos de la necesidad de que se conozca una historia no siempre conocida, incluso para el pueblo afrodescenciente, durante siglos.

En el país. La presencia de los negros en Ecuador remonta al siglo XVI (1534); según antropólogos e historiadores.

En el Valle del Chota existieron las haciendas de Car-puela, Chalguayacu y Cal-dera, mientras que el Valle del Mira las de Santa Lucía, Chamanal, La Concepción y Cuajara; que tenían éxito gracias a la alta productividad de fréjol, caña, maíz y papa que en su mayoría servían para el autoconsumo.

“Durante 350 años arribaron al continente americano barcos negreros, en función de trata, conduciendo más de diez millones de seres para obligarlos a realizar los más denigrantes trabajos en plantaciones de azúcar, café, tabaco, arroz y en la minería”.

En las plantaciones en las que se realizaba un estricto control técnico se imponía al esclavo jornadas de 16 horas, inclusive los tenían incomunicados de sus familias.

El 65 % del total de esclavos africanos llegados al Nuevo Mundo estaba destinado al trabajo en los cañaverales, el resto se dedicaba a otras plantaciones. En Ecuador, específicamente en la zona del Valle del Chota, se instauró el sistema esclavista que se mantuvo durante tres siglos…