Estas ruinas comparten un anhelo de la congregación franciscana en Ibarra

Ibarra. En el sur de Ibarra, en la tradicional parroquia de Caranqui permanece en pie un complejo arquitectónico que parecería haberse quedado atrapado en el tiempo.

Las características de la pared que cerca el terreno, ubicado en la calle Princesa Pacha, aparenta ser la protección de un castillo o una hacienda de la época colonial.

El ladrillo visto de su estructura y los bordes arqueados de sus ventanas se asemejan a la de otras construcciones en el cantón. Próximo a estas ruinas se encuentra el Monasterio del Santísimo Rosario de las hermanas de Santa Catalina.

Registro. Aunque parezca una construcción de la é-poca de la colonia, la Dirección de Inventario Patrimonial del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador (INPC) hizo el respectivo registro, en el 2013, en el cual se señala que se trata de “una edificación abandonada por décadas que está derrumbada pero igual es necesario preservarla ya que tiene un valor arquitectónico de singular valor”.

Según la ficha de inventario, la construcción es privada y data del segundo cuarto de siglo XX, entre 1925 y 1950.

Por su antigüedad califica como tipo republicana y tiene menos de 100 años.

Su estructura se conserva sólida aunque su fachada, los pisos y los acabados están deteriorados.

Según otros detalles, la cubierta está en ruinas y este es el daño más evidente.

En dicho espacio se deben realizar trabajos de impermeabilización y reforzamiento de la estructura y de sus muros.

Es un espacio abandonado que nunca fue terminado, sin embargo, en la intención de completar su estructura se puso una piedra con la inscripción de lo que se esperaba que sea “Centro de la Parroquia Caranqui (8-XII-1947)”.

Otro detalle que llama la atención es el área del terreno (2 252 m2) y la distribución de la fachada que dispone de varias galerías.

El inmueble no está olvidado y sus propietarias esperan convertirlo en un nuevo espacio educativo, como lo indicó la madre Patricia Ramírez, coordinadora de la sección primaria de la Unidad Educativa Oviedo.

El terreno fue donado por la hermana Edilma Pozo y los vecinos de Caranqui se organizaron para levantar ahí una escuela, sin embargo, la obra nunca fue concluida.

Las versiones de la gente mayor del sector es que por varias discrepancias este proyecto nunca se concluyó.

La hermana Patricia comenta que unos profesionales llegados desde Quito les explicaron que para ser considerado como bien patrimonial, éste debe reunir tres condiciones: primero tener más de cien años de construcción; segundo, que haya sido habitado por un personaje importante; y finalmente, que al menos una personalidad notable haya pasado por ahí.

Nuevo Proyecto. A pesar de no reunir las condiciones para ser patrimonio, las hermanas franciscanas elaboraron una maqueta que reposa en la unidad educativa y es el modelo de su nueva casa que contempla el rescate total de estas ruinas.

Aunque todavía están en estudios preliminares, la obra es un sueño que tiene la comunidad franciscana y en especial la familia del Oviedo. “Necesitamos más espacio”, dijo la madre.

El complejo contaría con el área para Inicial 1 y 2, educación básica, bachillerato, un coliseo, una capilla y amplios espacios verdes.