Esperanzas de cambio

Nadie puede desconocer que la situación de la prensa en América Latina ha pasado por momentos traumáticos en este año que va terminando. Los gobiernos han visto en la gestión de los medios, puntos fuertes para descalificarlos, denigrar a periodistas acusándolos de ‘actores políticos’ y sobre todo poniendo en evidencia un constante acoso que con seguridad conlleva a una autocensura peligrosa.

La libertad de prensa, expresión  y hasta asociación en varios países ha sido acosada desde la vereda política en forma sistemática, sobre todo a aquellos que se ha manifestado contrarios a los regímenes de turno. En verdad, en los medios, no en todos felizmente, se cometen errores de bulto y claro hay actores no profesionales que desconocen las nuevas normas legales, cuestionadas muchas, pero que ya forman parte de la estructura jurídica del Estado y hay que apegarse a ellas en la medida en que repercute nacionalmente. El papel de la prensa es importante en el marco de la democracia de un país porque como tal permite también poner en evidencia los actos que están reñidos con la moral y la ética. Hay que aspirar en el nuevo año a un cambio de actitud de parte y parte, que se eliminen los discursos oficiales estigmatizantes pero también que exista un trabajo más serio, ético, profesional y apegado a las nuevas normas desde los medios y periodistas.