Escopolamina, la droga para delinquir

QUITO Pérdida de la voluntad y somnolencia, para que la víctima no oponga resistencia al ser desvalijada, son dos de los usos que los delincuentes dan a la escopolamina, una poderosa sustancia psicotrópica usada por chamanes para entrar en trance que ahora sirve para robar y que puede causar la muerte.

 Delincuencia. La utilización con fines delictivos de ese compuesto, también conocido como “burundanga”, está extendida por toda Sudamérica, especialmente en Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia, donde nacen los floripondios, las plantas de las que se extrae. “Desperté como a las 10 de la mañana en una construcción, sin zapatos, sin camisa, y traía solo puesto un pantalón de hospital. Me robaron todo: la billetera, el celular, el reloj, la ropa y la tarjeta de crédito”, explicó a Efe una víctima de la burundanga, Belisario Torres, empresario y diseñador ecuatoriano.

 Dulces sueños. “Los delincuentes están a la caza de personas bajo los efectos del alcohol que buscan compañía de mujeres. Seducen a sus futuras víctimas mediante su apariencia física y luego ponen en sus bebidas sustancias que generan somnolencia”, relató el Jefe de Homicidios de la Policía Ecuatoriana, el capitán Santiago Martínez.
Hoy en día bandas en todo Ecuador conocidas como “Dulces Sueños” utilizan la burundanga debido a la facilidad con la que se puede obtener esta droga. “La escopolamina se obtiene de las plantas mediante procesos extractivos muy parecidos al de otros alcaloides como la cocaína”, señaló Adolfo Holguín, experto y coleccionista de brugmansias.
Según Holguín, la escopolamina tiene un efecto “muy marcado” sobre el organismo a partir de los “3-5 miligramos” y en dosis mayores “puede provocar daños graves a las personas”.