Es un referente de superación y valentía

Ibarra. Kattya Viteri es una mujer policía ibarreña que gracias a su preparación se ha convertido en la primera en direccionar una cárcel a nivel del país. El amor a la Patria y defender los derechos humanos la han llevado ahora hasta Latacunga, desde donde demuestra que las mujeres están hechas de fortaleza e inteligencia.

Trayectoria. Hace tres años, en su ciudad natal, cumplió su labor como Jefe de operaciones del Distrito Ciudad Blanca y Jefe de las operaciones de la zona Imbabura. Recuerda que fue grato recibir el reconocimiento como el mejor distrito a nivel nacional. Aquí estuvo cerca de un año y posteriormente fue a Quito para cumplir con el curso de Estado Mayor. Su siguiente reto lo cumplió como Jefe de Operaciones de la subzona Carchi en Tulcán y tras un año se le presentó uno de sus mayores desafíos en el Centro de Rehabilitación Social, CRS, de Latacunga, en donde está desde hace dos semanas.

Trabajo minucioso. Kattya está junto a 286 hombres cumpliendo funciones de seguridad externa y de registro de ingreso a personas y vehículos. Tomando en cuenta el Estado de excepción carcelario su trabajo es más arduo todavía.

“En cada lugar que están los servidores policiales se mantiene un trabajo sumamente minucioso porque el servicio es muy delicado para mantener la seguridad del centro y con el objetivo de disminuir las muertes violentas que se han dado”, dice Viteri y añade que su labor la realiza respetando los derechos humanos.

La ibarreña destaca que si bien es cierto las personas privadas de libertad (PPL) han perdido, además de la libertad, otros derechos como el de correspondencia y de asociación o reuniones, no se puede vulnerar sus derechos.

Prestos a colaborar. Detalla que los servidores policiales trabajan constitucionalmente en la comunidad y aunque el servicio que cumplen en las cárceles no está dentro de sus funciones, la Policía Nacional está presta a colaborar. “En Estado de excepción estamos todos articulados para minimizar los riesgos. Estos días no han existido problemas y todo se realiza con normalidad”, comenta y menciona que el trabajo que cumplen las Fuerzas Armadas también es sumamente importante.

Su familia es su pilar. Pero además de una mujer con carácter y capacidades, ella también es esposa y madre de dos hijas. Esta es sin duda la parte de su vida con más importancia.

Su familia está en Ibarra mientras ella cumple sus funciones a 215 kilómetros de distancia. “Pienso que es importante el saber que tienes a tu familia respaldándote y sintiéndose orgullosa de ti. Ahí es cuando me siento yo orgullosa también de mi madre, de mis hijas, mi esposo, porque ellos siempre me están apoyando y me dicen que vaya tranquila”.

Igualdad de género. Para ella, esta labor representa la equidad de género. Dice que escucha muchas veces que la gente piensa que la institución tiene privilegios con las mujeres y por eso no pueden cubrir ciertos lugares, lo cual desmintió.

“Este servicio que ahora estamos haciendo no es parte de nuestras acciones específicas constitucionales pero la institución no se ha negado al llamado de esta necesidad. No vio que sean hombres o mujeres sino que vio perfiles y capacitación. Si bien es cierto venimos con un poco de incertidumbre a un servicio que no estamos acostumbrados a hacer pero hemos demostrado la suficiente valía profesional como para desarrollarlo”.

Destaca mucho que ahora las mujeres estén en lugares que no solían estar. Dice que con esto se ha roto un paradigma pues la sociedad ecuatoriana está lista para igualdad. Diciendo “Nuestro límite es el infinito”, Kattya finaliza esta entrevista dejando un mensaje de perseverancia y superación a las mujeres ibarreñas para que también persigan sus sueños y en cualquier ámbito que estén lo desempeñen de la mejor forma.