Es hora de reencontrarnos

¿En qué momento perdimos nuestra esencia de ecuatorianos? ¿cuándo se reemplazó la convivencia pacífica -incluso con los consabidos problemas de inestabilidad política, social y económica- por el odio y el revanchismo? Es necesario, conforme avanzan los tiempos, que vayamos identificando más lo que nos une que lo que nos separa, sabiendo diferenciar entre lo que significa la dignidad de un país frente a las justificaciones irracionales en favor de una corrupción galopante que nos desorienta. Ayer, se cumplieron dos años del presidente Lenín Moreno en el poder. No todo ha sido malo, aunque sus opositores, muchos de ellos desubicados, lo quisieran ver arrastrado; tampoco podemos decir que ha sido un tiempo de vacas gordas y de eso estamos conscientes los ecuatorianos. Lo importante es que se han hecho los intentos para recuperar las condiciones que pongan al país en marcha. Es difícil, lo sabemos, pero no imposible.