Épocas y pasión por la libertad

Si el siglo XXI habría sido el de su natalicio, con seguridad, él estaría guerreando por las causas de la libertad y la independencia.

Su fervor le habría comprometido con su patria y con las naciones suramericanas.

El Bolívar de la historia no puede ser un personaje a quien hay que recordar con un pensamiento encerrado en ideas muertas, huérfano de rebeldía, rodeado de consensos. Por el contrario, vivió y murió haciendo escuchar su voz, su protesta hubo de alzarse innumerables veces, incluso entre sus generales, para definir contradicciones ideológico-políticas, opciones táctico-militares audaces, así como divergentes decisiones de Estado.

En su delirio sobre el Chimborazo (1822) dijo: “este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad”.

A 236 años del nacimiento de Simón Bolívar, su ideal revolucionario está vigente porque es un pensamiento de posiciones intransigentes y radicales. Su legado es una labor de titanes, de seres humanos superiores fraguados en la lucha política y en la confrontación.

Sólo de esta manera se rompieron y se derrotarán oprobiosos poderes económicos neocoloniales y fanáticos sustentos ideológicos dominantes.