Entrevista a Guillermo Marcó, sacerdote argentino que fue secretario de quien es hoy Papa Francisco

marcoIBARRA. Decirle socialista al papa Francisco es reduccionista, dice con rostro sereno y seguro quien fue su secretario cuando el padre Jorge Mario Bergoglio, hoy pontífice, fue arzobispo de Buenos Aires.

El sacerdote Guiillermo Marcó, quien ha venido a Ibarra a un encuentro pastoral internacional, debe ser una de las personas que más conocen a Jorge Mario Bergoglio, el cura argentino que hace tres años fue nombrado Papa y se convirtió en el primer religioso latinoamericano en ocupar la más alta jerarquía en el mundo católico, con sede en El Vaticano.

Con un semblante que expresa seguridad en cada una de sus palabras y sin dejar que ningún tema lo altere ni lo incomode, Marcó explica todo lo que se le pregunta acerca de la personalidad de Bergoglio.

Dice que el papa Francisco no es un hombre al que se lo puede clasificar ideológicamente (en Argentina han llegado a decirle “peronista”, ríe Marcó).

En septiembre pasado, Guillermo Marcó hizo un viaje a Italia y visitó al Papa.
Almorzaron y conversaron durante tres horas y media.

Marcó se dio cuenta de que Jorge Mario Bergoglio no ha cambiado en nada desde que se conocieron y trabajaron juntos en Buenos Aires.

Lo único que extraña -cuenta Marcó- es el anonimato. No puede dar un paso fuera de El Vaticano sin que alguien lo reconozca, le salude, le pida una bendición, se le acerque a contarle algún gesto milagroso o comparta con él alguna pena. También le incomoda el tema de los grandes lujos de El Vaticano, de los cuales trata de estar alejado, y del enorme aparato de seguridad que lo rodea.

Pero, más allá de eso, es el mismo Bergoglio que no tiene televisión y sabe usar ni le interesa la tecnología, tanto así que no tiene ni siquiera un celular.

Sin embargo, continúa relatando Guillermo Marcó, al Papa le interesa estar en permanente comunicación con el mundo, conocer los problemas y, sobre todo, reiterar en lo que le parece el tema más importante para la humanidad: reducir los graves índices de pobreza.

Por eso tiene gestos como los de viajar al África, pese a que sus asesores no le recomendaban, o lanzar al mar una corona de flores en homenaje a los miles de refugiados y desplazados que en África y en el Medio Oriente buscan con desesperación huir de sus países y llegar a Europa. Otra cosa que impulsa con enorme entusiasmo el Papa -según comenta Marcó- es la búsqueda de nuevas formas de evangelizar a través de las redes sociales.

Aunque en aquello hay una paradoja, pues si algo ama y le encanta es encontrarse frente a frente con multitudes y enviarles sus mensajes de igualdad, de solidaridad, de lucha contra la miseria y el hambre.

Un tema que le pareció fabuloso -apunta Marcó- es la creación del sitio web “Parroquia on line”, que es otra forma de llegar al católico y al creyente que por una u otra razón no va a misa o se ha alejado de la Iglesia.

El Papa es gran lector de los clásicos de la literatura y de la filosofía y ama escuchar ópera. De fútbol casi no sabe nada, aunque le gusta decir que es hincha del equipo argentino San Lorenzo para bromear con los seguidores del Boca Junior o los de River Plate.