Entre mendicidad y críticas

Otavalo. El crimen de una mujer de 70 años presuntamente por dos ciudadanos extranjeros volvió a prender las alarmas en la ciudad.

Un grupo de ciudadanos venezolanos radicados en Otavalo, hablaron públicamente y piden que no se generalice a todos.

Además hacen un llamado a sus coterráneos que están mendigando en la calles de Otavalo para que se vayan. También hacen un pedido para que la gente no les de dinero.

Yanira Rivera, abogada penalista venezolana radicada en Imbabura, asegura que son muchos los venezolanos que llegan a Ecuador en busca de oportunidades de manera honesta.

Contratiempos. La mendicidad se ha convertido en un gran problema no solo para los otavaleños sino para los propios extranjeros.

“La problemática en estos momentos es que todo mundo quiere pedir moneda y ese es el punto, moneda no hay y la gente se incomoda por eso”, explicó Alfredo Murallas, quien vive desde hace tres meses en la ciudad.

Él, al igual que unos 10 venezolanos más están cambiando la imagen que se tiene de ellos.

“Yo tengo una carpintería. Llevo un año aquí en Otavalo y a los venezolanos que veo, les he ofrecido empleo y pagarles 10 dólares diarios, pero ellos me responden que ganan más pidiendo y eso está muy mal”, dice Walter Gamez, vocero del grupo de venezolanos radicados en la ciudad.

Complejidad. La presencia de mendigos venezolanos a diario en la ciudad es notoria. Edwin Guerrero y su esposa María Yaguarán llegaron hace 3 días a la ciudad y hasta el momento no han podido estabilizarse.

La única alternativa por el momento es pedir dinero. Con un cartel hecho en cartón, la pareja se ubica en la esquina de la Abdón Calderón y Bolívar, a la espera de que alguna persona caritativa se compadezca y les de alguna moneda.

Sentir. “Nos han tratado muy bien. Esta es una ciudad muy bonita, pero también nos preocupa la muerte de la señora, pues nos perjudican a todos”, explica Guerrero, quien teme ser víctima de alguna agresión.

La historia de esta pareja es similar a la que viven el resto de venezolanos que veían en Otavalo.

“Nosotros somos personas de bien y estamos trabajando de manera informal. Yo vendo hamburguesas y utensilio de casas en Cayambe”, asegura Luis Murallas, comerciante de 45 años, originario Acarigua, capital del Municipio Páez del estado Portuguesa.