Enma Montesdeoca: arte y comprensión (I)

Me manifiesto, en coincidencia del Aniversario y el justo reconocimiento público, para felicitar respectivamente, al colegio Daniel Reyes y a Enmita Montesdeoca, en la autoridad de su digna rectora, y a la maestra, en su ejemplar presencia artística.

En diálogo con ex alumnos de la maestra en mención, ellos han expresado con afecto y gratitud, lo que al escucharles, recuerdo también de ella con los mejores sentimientos que tienen la figura del sincero respeto y admiración. “Recuerdo dicen: su estrictez. Su exigencia de disciplina en el trabajo. Sobre todo, su entrega total a los estudiantes, con el fin de que adelantemos, mejoremos. Fue una de las primeras en alimentarnos artísticamente. Incitaba a que sigamos; sugería presionándonos con afecto. Era valiente en la aplicación del color, en la seguridad para la mancha. Priorizaba el dibujo. Fuerte en la composición, en la ubicación de los planos. Era bondadosa con quienes se preocupaban verdaderamente en practicar y practicar; en hacer las cosas. Se entregaba totalmente a nosotros. Se entusiasmaba mientras nos veía  trabajar. ”El dominio viene con la práctica”, repetía. Cuando se daba cuenta de la seguridad en nosotros, se alegraba. “Cada uno es lo que es”, decía. Analizaba el “momento” de cada cual. Le encantaba lo clásico. Deseaba que esté bien hecho el trabajo artístico. “Me gusta guiar a la gente”, era otra de sus frases. Se manifestaba para dialogar y trabajar. Siempre formadora. Invitaba a su casa a que continuemos con el trabajo. “Ahí tengo unas flores: podemos hacer trabajos artísticos”, decía.
Sensible y respetuosa de sus compañeros  maestros, alternaba con criterios positivos ante los alumnos, estimulando y dando optimismo. Tenía memoria fotográfica; muy observadora, muy motivadora. “Estás avanzando. No te quedes”, fue otra frase que no olvidaremos. Sabía seleccionar los trabajos que íbamos haciéndolo bien.  

 César Pavón Sánchez
     Especial para diario EL NORTE